CAPÍTULO I: “The King of the Barraca” CAPÍTULO III: “La Vida es Sueño”
Apr 07

Ya he participado en mi primera mani bonaerense con final en Plaza de Mayo, para denunciar las maldades del gobierno chino, con motivo de la llegada de la antorcha olímpica a Buenos Aires, que en principio iba a ser llevada por el mismísimo Diego, quien al parecer no pudo llegar a tiempo de un viaje de negocios.

Me preguntaba la razón por la que una mani, bastante minoritaria, formada por hippies, Rastas, y pacíficos ciudadanos de edad avanzada, iba rodeada por columnas de Pretorianos armados hasta los dientes. Según me enteré más tarde, su función no era la de evitar que alguno de los pacifistas quemara un banco, sino la de protegernos de un grupo de chinos que ya habían agredido a los manifestantes antes de que me incorporara a la marcha, y que reaparecieron berreando como sólo los chinos saben hacerlo (probablemente más alto que los miembros de Falun Gong torturados)

El fin de esta primera semana en el nuevo mundo, ha transcurrido entre marcos coloridos. El sábado degusté el elegante barrio de la Recoleta, repleta de puestos de artesanía, pan resheno, frutas multicolor, garrapiñadas, jugos, jugosas, y titiriteros de toda laya, percusionistas inclusive, no tan buenos como los Djamboree, huelga decir. Mucho tambor africano, pero ni una triste txalaparta con la que transportar almas por mundos bucólicos.

Mas no hay color comparado con un paseo por Puerto Madero con la adorable Mariana, y una cerveza al son de los mejores temas de los Guns N’ Roses, seguida por una pizza en la Avenida de Mayo, y una laaaaaaarga caminata, para concluir una jornada kilométrica (mil gracias dulce Mariana, por ofrecer reposo al cansado viajero, cuando mis pies ya no soportaban ni siquiera la búsqueda de un taxi).

El domingo fue el turno del barrio de San Telmo, donde según dice mi guía de papel, Buenos Aires se vuelve antigua y baja. Las casonas son aristocráticas, las calles adoquinadas, y los faroles de las esquinas le dan un aire tanguero y colonial.

En comparación, los titiriteros de Recoletas son 4 y un tambor (sin txalaparta). ¡Qué alarde de titiriterismo! ¡Qué despliegue! ¡Qué tanguismo! ¡Qué arte! ¡Qué buscarse la vida! Mediante un simple girar de cuello, puede el viandante disfrutar del arte y la clase de clásicos tangueros y tangueras de avanzada edad, o del arte y la clase de una no tan clásica señora, de edad aún más avanzada (Marta), dándole al swing con una batería de latas y una corneta de cotillón. Cuando el clásico turista (muy clásico todo) la enfoca con su cámara, ella le muestra un cartel que dice “show me the Money”.

Bien sabéis que era mi primera intención viajar en pos de los veranos, pero mis primeras intenciones no acostumbran a cumplirse, por lo que he aterrizado en otoño y el frío comienza a molestar. Es por ello que tras comer en el mercado de San Telmo entre antigüedades, viajeros, turistas, y algún que otro artista, decidí pasar el resto de la tarde en un bonito café, enfrascado en la lectura de mi primera compra en Corrientes, mientras la lluvia regaba el exterior y dispersaba a los transeúntes. Mmmmmm, si hubieran encendido la chimenea habría sido lo máximo.

“La Ley de Atracción” de Esther y Jerry Hicks (para variar). La “creación deliberada” consiste en que logras manifestar en tu experiencia física aquello en lo que enfocas tu atención (tus pensamientos) con persistencia (y fe) Dediqué unos momentos a la cámara digital económica (quizá de segunda mano) que quiero adquirir, para poder enviaros alguna foto de vez en cuando. Una hora más tarde continuaba yo la lectura en una mesa del Hostel, cuando aparecieron unos estudiantes de fotografía con sus cámaras hablando de sus cosas, sacando fotos…, con lo que aproveché para interrogarles. Una de ellas sabe de un lugar, y hoy preguntará la dirección exacta en la facultad, y me informará (estoy por dejarme de cámaras, y pensar en su cuerpo desnudo, a ver si me informa también)

Maxi es un jovenzuelo gay muy guapo que duerme en la litera de abajo. Lo primero que me preguntó fue mi procedencia, y lo segundo mis preferencias sexuales. Estos últimos días lo he notado un poco seco y distante, y cuando ayer se fue a la cama sin haberme dirigido la palabra en ningún momento, pensé “¿qué coño le pasará conmigo”?

Continué con el libro. Atraerás a tu experiencia sólo aquellos aspectos de las personas a los que prestes tu atención. Nada puede entrar en tu experiencia que no hayas invitado. Dejé de pensar por tanto “¿qué coño le pasará conmigo?”, y pensé en lo simpático y extrovertido que me pareció el primer día

En este Hostel sólo te proporcionan sábanas, y yo viajo con una mochila muy chica, por tanto sin saco ni mantas, por lo que esta noche he tenido que cubrirme con la ropa de abrigo que me he traído. Esta mañana algo me ha despertado. Era Max, que se marchaba a la facultad, y me estaba tapando con su manta. Le he dado la mano, le he sonreído, y he vuelto a dormirme calentito y con una sonrisa de oreja a oreja.

Piensa BIEN, y acertarás.

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