Apr 07

25 de Julio del 2008 (día del no tiempo en el calendario Maya), 1:30 AM aproximadamente.

Artísticas formas de vivos colores decoran de pronto el escenario de mi mente, en el preciso instante en el que me siento en la taza del váter. El cofre del tesoro tras el cual crucé un océano, abre su tapa súbitamente en tan gracioso instante, demostrando que la planta maestra tiene sentido del humor. El esperado y a la vez temido momento, ha llegado.

“¡Espera! Concédeme unos minutos para concluir la purga, y llévame contigo a explorar el reino de lo no manifestado”, solicito. No hay piedad. Acto seguido me encuentro de rodillas, con los pantalones y los calzoncillos en los tobillos, y la cabeza metida en una cloaca transmutada en pozo iniciático en forma de espiral de colores, de profundidad insondable, de donde salen extraños sonidos de ultratumba que exigen un tributo en forma de bilis y dolor. Definitivamente tiene sentido del humor.

Al otro lado de la puerta me espera la selva. Pero… ¿no me había trazado el destino una ruta que concluiría en el Valle Sagrado de Cuzco? Los caminos del Señor son inescrutables. Retrocedamos.

29 de Junio del 2008 (día de la victoria gallega en la Eurocopa en el calendario gregoriano), las tantas de la madrugada aproximadamente.

Apoyado en una de las paredes del Ukukus, a donde he ido a tomar el último sorbo con la mejor banda de Cuzco tras el concierto del Mandelas, sopeso la retirada, pues en pocas horas he de viajar a Valle Sagrado, donde meditaré y me prepararé para jugar la gran final (que poco tiene que ver con la final de la Eurocopa), cuando me intercepta la mágica sonrisa de la Diosa Inca, interceptando también mi viaje. Aún no lo sabía, pero ese fue el momento en el que se abrió la tapa del cofre del tesoro tras el cual crucé un océano.

Mediados de Julio del 2008

¿Significa esto que la tapa del cofre del conocimiento no va a abrirse en esta ocasión? No ser capaz de dietar como exige la ayahuasca, cuando Eva, sus manzanas, y su serpiente te tientan con sus irresistibles encantos, es perfectamente comprensible, pero no ser capaz de hacer una llamada telefónica para informarte sobre la sesión en la que pretendes participar…., es también comprensible tratándose de mí, por lo que tras enterarme de que las sesiones han concluido y el chamán ha vuelto a la selva, me insulto durante unos minutos por haber perdido un tren importante, y trato de consolarme recordando una frase que he leído esa misma tarde: “Las oportunidades que te brinda la vida son como el colectivo 17 que te lleva del Microcentro a Constitución (la frase citaba un bus londinense), a los 10 minutos pasa otro”.

24 de Julio del 2008, X AM

Los velos que ocultan la realidad van retirándose a medida que avanzas por tu camino, y siempre llega el ahora en el que ves lo que no veías en otro ahora anterior. Perdí aquel tren para poder tomar un bus hacia Infierno, en Puerto Maldonado, que es exactamente el destino final que fijé antes de comprar el billete a Buenos Aires.

Pensé que Chakira era mi último enlace con la ayahuasca, pero de alguna forma fue mi enlace con RoxAna, quien me guía hacia la casa de Ignacio. Ella duerme a mi lado mientras el autobús surca la noche hacia mi destino, y yo repaso mentalmente los últimos meses de mi vida. Como ya dejé escrito en una carta anterior, la vida siempre me ha dado más de lo que creía poder lograr.

24 de Julio del 2008, 18:00 h aproximadamente

Acabo de recibir la noticia y trato de asimilarla: no será dentro de un par de días, sino dentro de un par de horas. No es temor, ni excitación, ni calma, pero tiene un poco de todo lo anterior y algunas sensaciones más, lo que siento mientras aguardo la hora de la verdad, tumbado en una hamaca.

24 de Julio del 2008, 20:00 h aproximadamente

No sabe tan bien como un gazpacho, pero tampoco es tan asquerosa como me habían dicho. Ana (argentina), Rita (peruana), Edson (chileno) y servidor nos tumbamos en nuestras esterillas enfrente de Ignacio, a quien no entiendo un pedo de lo que dice. No hay vuelta atrás, solo resta esperar. Embriagadora incertidumbre.

24 de Julio del 2008, 21:00 h aproximadamente

Bueno…, parece que se toma su tiempo antes de pronunciarse. Seré tan paciente como ella.

24 de Julio del 2008, 22:00 h aproximadamente

¿Tanto temor para esta mariconada? ¿Y este chamán de tres al cuarto que no canta ni ícaros, ni guainos? Seguro que nos ha dado agua del Tambo Pata mezclada con lodo. ¡Cálmate! ¿Y la paciencia? “¡Cha, cha!” exclama Ignacio entre escupitajo y escupitajo. “Su labor no es visible para los sentidos, él está trabajando en otra dimensión”, me explica otra voz.

24 de Julio del 2008, 23:00 h aproximadamente.

¡Por fin sucede algo! Tengo ganas de ir al baño. Tras experimentar el poder purgante de la abuela, regreso a la cabaña en el momento en el que mis compañeros preguntan preocupados “¡Ignacio! ¿Se encuentra bien?” “¡Cha, cha!” intercala el Taita entre otros gruñidos”. “¡Tócate los huevos!, esto también me tenía que pasar a mí. Llego al temido encuentro con el más allá, y le da un soponcio al chamán”. Pero al chamán no le dan soponcios. Él trabaja en otra dimensión. Y mientras lo hace yo empiezo a aburrirme, por lo que desoyendo los consejos enciendo mi porro de maría.

24 de Julio del 2008, 24:00 h aproximadamente.

Rita toma otra dosis, pues no ha sentido nada. Yo decido seguir esperando. “¡¡¡Arranca los velos, estoy preparado!!!”. Ni puto caso. Quizá, de la misma forma que Santiago viaja hasta las pirámides de Egipto para descubrir que el tesoro se encuentra enterrado en las ruinas de la vieja iglesia andaluza donde dormía cuando tuvo el sueño (El Alquimista), yo he tenido que viajar hasta el Amazonas para descubrir que las respuestas no me las va a dar ninguna planta. Sólo tengo que dejar de buscar.

“Bla bla bla bla ¡Déjate de huevadas! ¡Quiero visiones!

24 de Julio del 2008, 01:00 h aproximadamente.

Ignacio me pregunta cómo lo llevo. En tanto que no le entiendo un pito, Rita traduce. Les explico que estoy bien, aunque sin lanzar cohetes, y que al ser mi primera vez, ignoro si hará efecto más tarde o ya no hará nada, esperando en vano alguna orientación.

Yo aquí no he venido para contemplar el techo: me sirvo una nueva dosis. En esta ocasión su sabor es más horrendo. ¿Me está regañando? ¿No se lleva bien con marichu? ¡Celosa! ¡Mujeres!

24 de Julio del 2008, 01:30 h aproximadamente.

¿Aún quedan residuos tóxicos que limpiar en mi interior? Parece que sí. Vamos allá.

Aunque me hubiera gustado pasear entre los árboles y las dimensiones ocultas, el terrible malestar me obliga a volver a la cabaña, tras el cómico, esperpéntico y doloroso espectáculo con el que he dado comienzo a este relato. Aunque no tengo más que ofrecer, ella me habla con sonidos de otro mundo, y continúa estrujando mi estómago, por lo que agarrado al cuenco a dos manos, le doy lo único que puedo dar: mi aliento.

Es en el momento más aciago, cuando descubro que Edson no es otro viajero en busca de una experiencia con la ayahuasca, sino ayudante y aprendiz de Ignacio. Es él quien me devuelve a la vida soplando tabaco en mi coronilla.

Ahora sí, cuando ya todos se han retirado a descansar, también Ignacio concluye su labor en la sombra, y yo puedo salir, aún noche oscura, a pasear entre los árboles y los duendes, inundado por una profunda paz. Ni las artísticas formas de vivos colores, ni los sonidos del más allá vuelven a hacer acto de presencia. No hay visiones, pero mi felicidad es completa. Puede que las respuestas vayan llegando paulatinamente con el tiempo, pero de alguna forma siento que me ha pedido que vuelva. Esto acaba de empezar. De pie en medio de la oscuridad, con la mirada perdida hacia el Tambo Pata, alguien a mi espalda me acaricia. Es hora de descansar. Dulce final.

Querido Edson, aprovecho para darte las gracias una vez más. Espero volver a encontrarte en Infierno en el 2009. Aún nos quedan muchas canciones que interpretar.

No fue fácil sino una prueba, decir hasta luego a la habitación de Juán plagada de arañas y de amor, al maestro y amigo Chakira, a Cusco, a RoxAna…, pero como había revelado el sabio Comandante, había un círculo que cerrar en Córdoba, y tenía tres días para abandonar Perú, cruzar Bolivia y alcanzar mi objetivo en Argentina.

30 de Julio 22:00 h

Abandono Cuzco conversando con dos viajeros (brasileño e inglés) acomodado en un asiento semi cama VIP de Luxe que lo flipas. Digo yo que la plaza sería realmente VIP si hubieran encendido la calefacción, pero cuando el abrigo que has colocado contra la ventana queda pegada a la misma por una capa de hielo de varios mm, lo que es de Luxe es llegar vivo a tu destino: Puno, 4 de la madrugada. Emprender un viaje de estas características en el que partes sin saber cuáles serán los segmentos, ni cómo los recorrerás, ya es suficientemente emocionante. Si además le añadimos malestar y síntomas febriles, la cosa gana aún más interés. El abrigo cubierto por una capa de hielo no me lo puedo poner, por lo que me veo obligado a salir del autobús para informarme sobre las diferentes posibilidades para cruzar la frontera, cubierto por mi fina y harapienta chaqueta. Un señor me informa de que puede trasladarme en su coche a Desaguadero, desde donde podré cruzar la frontera y llegar a La Paz, por un precio más económico que el del autobús. Sólo hay que esperar a que otras dos personas se incorporen a la expedición. Tras recuperar mi mochila subo al segundo piso del bus a por el resto de mis efectos personales, para encontrarme al volver a bajar con que han cerrado la puerta y se han marchado a dormir. Estoy secuestrado y el coche se irá sin mí. Cuando a las 6 de la mañana abren de nuevo las puertas de mi prisión, descubro que el autobús que me llevará desde Puno hasta la Paz no es mucho más caro que la opción que perdí, y que si aquellas puertas no se hubieran cerrado en ese preciso instante, me habría marchado sin mi portátil. Aunque físicamente sigo jodido, mi alma resuena con el TODO y da las gracias. El universo tiene curiosas formas de ayudar.

31 de Julio 17:30

Tras haber sufrido colas y trámites luchando contra la fiebre, he atravesado la frontera y me encuentro en La Paz. Tengo el tiempo justo para hacer unas compras y tomar el autobús que atravesará Bolivia y me dejará en la frontera de Villazón. Necesito sacar dinero, pero los cajeros acaban de ser cerrados, pues una turba de mineros enojados recorre las calles lanzando cohetes. Las fuerzas del (des)orden no intervienen, aunque hay enfrentamientos entre los manifestantes y otros ciudadanos. In extremis abren un cajero, saco dinero, compro, corro, meo, recupero mis pertenencias y subo al bús. ¡UFFF!

1 de Agosto 18:00

La Quiaca (Argentina), el autobús que me llevará hasta Córdoba no saldrá a las 19:00 como me había informado la amable empleada de la compañía, sino a las 12 de la noche, y tras llegar a las 4 de la madrugada a Jujuy, tendré que esperar 2 horas para hacer un trasbordo. Lo que en principio parecía una putada, fue lo que me posibilitó conocer y disfrutar de la compañía de Eduard, bella alma Limeña rumbo a Buenos Aires en busca de una vida mejor, quien me abrió su corazón. Espero amigo, que la vida esté fluyendo con amor para ti en Buenos Aires, y que no olvides que pronto tendrás que demostrarme que tu ceviche es tan sabroso como dices.

2 de Agosto 21:00

Una simpática argentina natural de Jujuy llamada Roxana, ha sido mi última compañera de viaje y de conversación. Un microbús que partirá a las 22:00 me llevará de Córdoba capital hasta Agua de Oro, donde me esperan mis anfitriones. Si el evento al que estaba invitado se celebró durante el día, me lo he perdido.

“¿Cómo te trató la ayahuasca gashego?”, me saluda el Comandante cuando aún no he puesto el pie en tierra. Debido a un pequeño despiste técnico de Sergio, anfitrión, organizador, y artista de altos vuelos, la información no era correcta, y el evento se celebrará cuando mis pies caminen sobre Portugal en pos de otro eventazo.

“¿Cómo te trató la ayahuasca gashego?”. El recibimiento de Quito y Nahuel en la parada, y del resto de mi familia adoptiva en la casa, la cena junto a todos ellos, mientras les contaba mis aventuras, la excursión al río, la paz junto al fuego de la chimenea compartida con Nahuel e Inti… No era necesario ningún evento músico teatral. El círculo que se abrió en abril en Pablo Nogués, sólo requería del reencuentro para cerrarse a la perfección.

5 de Agosto Buenos Aires

El Hostel del Fin del Mundo, sucio pero vivo, que tantas emociones me brindó, ha muerto. La mayoría de los que allí conocí lo han abandonado en pos de una vida mejor, y por sus lúgubres pasillos, ya no camina ni el Fantasma de GayLessVille.

Debido a problemas técnicos no estuvieron todos los que son, y no pude despedirme de Marian como se merece, a pesar de lo cual, Vanesa, Camilo, Pablo, Eligio y servidor pusimos un broche de oro a toda esta película. De entre los escasos momentos de tensión que he sufrido durante este viaje, se encuentra el traslado al aeropuerto de Ezeiza, pues no las tenía todas conmigo en cuanto a si lograría llegar a tiempo para facturar mi equipaje, pero aunque lo hubiera perdido, esa última noche y ese último desayuno merecieron la pena y la vida.

Nahuel es testigo de que ya en abril esperaba con ilusión el reencuentro con mi familia y amigos. Se trata sin duda de uno de los elementos más importantes de un viaje largo, y ha sido, y está siendo un gustazo. El Ongietorri o fiesta de bienvenida me la han organizado sin embargo un poco lejos de casa: www.boomfestival.org por lo que tras un día de reposo partí hacia Idanha a Nova junto al Komando Psicopatatero, a bordo de la furgo más fotografiada del festi, adquirida a los bomberos suizos y reconstruida por el Komandante Liher. Yo que lejos de ser capaz de realizar la más mínima reparación a un vehículo, no tengo ni carné de conducir, siempre he tenido que apañarme con lo mínimo en este tipo de eventos, pero este año mis chicos se han portado, hemos montado un buen campamento base, y por segunda vez consecutiva he vuelto a entrar en el Boom tumbado en un colchón como un Majaraja. En cierta ocasión leí que lo importante en esta vida no es saber, sino tener el número de teléfono de quien sabe, y yo me jacto de tener los teléfonos de los mejores.

Los momentos álgidos en la Dance Floor, impartiendo clases de euskera a la concurrencia, para que puedan solicitar u ofrecer sexo oral cuando visiten Euskal Herria (¡¡¡Zakila Jan!!!), brillaron y brillarán en el recuerdo, pero no pude acompañar a mis amigos en su última fiesta (penúltima noche), debido a una diarrea que me dejó fuera de combate. Suficientemente recuperado para abordar la última noche, fueron ellos quienes quedaron fuera de juego con el estómago descompuesto. A algunos os lo impidió la distancia, a otros os informaron en la entrada de que a pesar de haber viajado hasta allí no podíais entrar debido al exceso de almas, otros estabais dentro aunque fuisteis noqueados por severas colitis, e incluso el titán que me acompañó en la última danza de guerra del Boom 06 fue abatido.

Fue como tenía que ser. La fiesta final de un viaje en solitario por el nuevo mundo, tenía que ser también en solitario. ¿Fue la ayahuasca quien afectó nuestros estómagos en la secuencia precisa para que resultara así?

Buena parte de la noche fue introspectiva. En el 2006 visité Portugal e intuí lo que era la “saudade”, una especie de nostalgia sin la dimensión del dolor. He vuelto 2 años más tarde y la he sentido. Pasé de aquellos recuerdos a otros más recientes: ¿Sigue mi hermano Inti teniendo que responder con determinación a las bromas de los seguidores del River mientras se dirige a la tienda (¡¡¡Avante Boca Che!!!)? ¿Continúa la Torre Eiffel donde la dejé? ¿Vuelan alto como los cóndores los Amaru? ¿Estará en estos momentos el Guerrero Chamán Nazka Chakira tomando chicha en San Blás? ¿Llegaron nuevos inquilinos a la habitación del amor? ¿O fue todo un sueño?

Pero no todo iba a ser introspección. Había un duelo que ganar: el mantenido con Xanti, consistente en “a ver quién baila más horas durante este festi, y quién se marcha un día antes como una nenaza a descansar los huesos en una playa” Degusté hachís con unos chavales de Girona, y bailé con los últimos dinosaurios, incluido un anciano que se bañaba en el lago en pelotas, y bailaba con unas mallas imposibles. No acabé como él como pronosticaste, querido amigo, pero sí acabé con él.

Viví y sentí la fiesta como esas que organiza el pequeño pueblo galo al final de cada aventura, y de la misma forma que en aquellas están todos, también vosotros aunque no estabais, estabais, y bailasteis conmigo. Porque como dijo el Boom Festival 06 “We Are One”, y como acaba de proclamar el Boom Festival 08 “We Are All”

Anoche tras tanto tiempo, volví a degustar la noche urretxuarra. En el Gazteleku me llamó poderosamente la atención un pobre diablo que hablaba y discutía con un amigo imaginario. En un momento dado mis pensamientos al respecto pasaron a ser palabras pronunciadas en alto. Sonreí, y recordé una historia contada por Eckhart Tolle en “Un Nuevo Mundo Ahora” que acabo de releer, en la que al percatarse por la mirada de quien orinaba a su lado en los baños de la universidad, de que había exteriorizado sus pensamientos, se hace consciente de que la diferencia entre la loca que hablaba sola en el metro y él, era solamente de grado. La única diferencia estribaba en que él no lo hacía en voz alta. Contarle algo a alguien tiene sentido, pero cuando pensamos “vaya pedrada lleva ese”, o cualquier otro comentario ¿a quién se lo estamos contando?”. A nosotros mismos. Y ¿por qué me lo cuento, si ya lo sé? O bien estoy casi tan loco como ese pobre diablo, o no soy yo quien me lo cuenta, sino un yo fantasma llamado ego.

Lo que hace un año, tras leer el libro por vez primera, acepté intelectualmente, ayer lo supe en ese momento de revelación, y solo tuve que parar mi mente para profundizar y conectar con mi verdadero yo, quien no necesita contarse nada a sí mismo, porque contarse cosas a uno mismo es absurdo.

Quizá, de la misma forma que Santiago viaja hasta las pirámides de Egipto para descubrir que el tesoro se encuentra enterrado en las ruinas de la vieja iglesia andaluza donde dormía cuando tuvo el sueño (El Alquimista), yo he tenido que viajar hasta el Amazonas para descubrir que las respuestas no me las va a dar ninguna planta. Sólo tengo que dejar de buscar.

Mi amigo Ra concluye sus emails con la siguiente frase: “Estando tan cerca, lo buscamos lejos”. Pero la búsqueda, aunque solo sea para encontrar que para encontrar tienes que dejar de buscar, forma parte del gran juego.

Ayer tomando cerveza con el Taus y el Txuri en el Gazteleku de Urretxu, volví a sentir una alegría y una paz interior muy similar, si no mayor, a la que sentí en la selva peruana cuando la ayahuasca soltó mi estómago y me dio su regalo.

Mi cuarta carta “Mi Leyenda Personal” relataba cómo conocí a Nahuel y su familia, en paralelo a la historia de Santiago. Concluía así:

En la última página, a escasas líneas del final, dice así: “Realmente la VIDA es generosa con quien V*I*V*E su leyenda personal, pensó el muchacho”.

En la primera línea de la contraportada de este magnífico libro, puede leerse la frase que resume la idea principal de la obra:

“Cuando una persona desea realmente algo, el Universo entero conspira para que pueda realizar su sueño”.

Una circunferencia se ha cerrado. La espiral continúa abierta.

V*I*V*E (Viaje Interior Viaje Exterior)

Firma

Apr 07

Millones de furgotaxis que paran cada x metros, y cuyas puertas se abren para que un francotirador dispare perdigones, no con una semiautomática como Fénix y Murdoch, sino con la boca: “uno sincuenta autopista, uno sincuenta autopista, uno sincuenta autopista, uno sincuenta autopista, uno sincuenta autopista, uno sincuenta autopista…”, cual brokers de bolsa espitosos, dándote la impresión de hallarte en Wall Street. Pollo cada 2 metros, comida rápida cada 2 cm, todo tipo de productos y servicios cada 2 mm, legiones de limpiabotas (por fin me han desvirgado), humoristas (he comprado un DVD de humor boliviano), bailarines, cantantes de toda edad y condición, predicadores políticos y religiosos: a mi izquierda un aymará pontifica sobre las responsabilidades de los suyos sobre su situación, mientras a mi derecha debaten sobre la vanidad y la biblia (me hubiera encantado participar, pero qué sé yo sobre el comportamiento político social de los aymará, o sobre lo que dice el Eclesiastés respecto a la vanidad).

Me encanta La Paz.

Aunque he de reconocer que ni en La Paz ni en ninguna otra parte estoy cosechando mucho éxito en mis salidas nocturnas, pues si me despedí de La Paz, brindando con un Policia Nacional boliviano, mis aventuras lobeznas bajo la Full Moon en Sucre, se las traen:

Jueves Noche

Fiesta religiosa para recaudar fondos en los exteriores de una iglesia, con bandas de Pop Cristiano. “Jesucristo me dijo a la derecha” es el título del temazo cuyo mensaje no podría ser más descriptivo de la realidad religiosa.

“Jesucristo me dijo a la derecha, a la derecha, a la derecha”, cantaba la vedette de Cristo mientras todo cristo se movía hacia la derecha. “Jesucristo me dijo a la izquierda, a la izquierda, a la izquierda”, entonaba la ninfa del Creador mientras el público se movía hacia la izquierda. “Jesucristo me dijo hacia adelante, hacia adelante, hacia adelante”, trinaba la vestal del TODOpoderoso mientras la concurrencia se movía hacia adelante. “Jesucristo me dijo hacia atrás, hacia atrás, hacia atrás”, oraba la sacerdotisa del Omnipotente mientras el respetable se movía hacia atrás (ni siquiera en el concierto de Mariela y Alberto he sentido tanto no tener la cámara).

Exactamente lo contrario de lo que explicó Bryan en la gran película de Monty Python: “no tenéis que seguir a ningún mesías, pensad por vosotros mismos”, y justo lo opuesto a lo que se refería Cristo cuando decía “seguidme” (haced como yo: ¡sed Dios!).

Viernes Noche

Karaoke. Tendríais que haber visto al pedazo de Camilo Sesto que sentado a mi lado en la barra, cantaba cada tema Camilesco gozándola como no la gocé yo frente a la Serpiente Blanca en Luna Park. Aunque lo mejor vendría cuando se me acercó a saludar y charlar Frans (creo), quiso presentarme a su señora esposa, y a sus compañeros de mesa, y si le doy más bola me invita a comer en casa de sus suegros.

Sábado Noche

Psychedelic Trance Private Party bajo la luna llena, con mi iPod en el jardín del Hostel, en compañía de Claus (el nomo del jardín). Nos faltaron un par de elfas (a cada uno), y unas Psilocybe Cubensis, pero como le dije a Claus: “dejemos la perfección para Idanha -a-Nova.

“Mala suerte, buena suerte, quién sabe”, os dije en mi anterior carta. Y si el equipo de atención al cliente más incompetente del planeta (Air Comet), facultad de odontología de Buenos Aires incluida, no me hubiera hecho mover el culo de Sucre por creer que mis días estaban contados (finalmente vuelo el 6 de agosto), no hubiera tenido el honor de celebrar el año nuevo, y bailar bajo la Wiphala con mis hermanos aymará (Evo Morales inclusive) en las ruinas del centro espiritual andino preincaico de Tiwanaku, en el solsticio de invierno, y ser testigo del primer rayo de sol incidiendo en una de las esquinas de la puerta del templo.

Para poder ofreceros el testimonio gráfico de tan mágico momento, me jugué las manos bajo el intenso frío de Tiwanaku antes de la salida de Inti:

Tras los bailes, nuestro guía Juan (creo), del que me enorgullezco de haber aprendido algunos secretos de tan increíble civilización, nos explicó algunas cosas sorprendentes: ¿cómo explicar que siglos antes de la llegada de Cristobulus Colombus, tallaran elefantes o caras de las diferentes razas del planeta (negros y polinesios incluidos) en sus templos? ¿Cómo explicar que dibujaran el lago sagrado Titicaca en sus vasijas, con su forma de puma, cuando esto sólo puede apreciarse desde el cielo?

Juan nos contó también que cuando Evo Morales fue investido en Tiwanaku, el cielo estaba encapotado y llovía a mares. Los sacerdotes desde lo alto de la pirámide de Akapana soplaron hacia las nubes y estas se apartaron dejando un claro soleado encima del templo en el que se encontraba el presidente, mientras llovía alrededor. “Puedes preguntar a cualquier testigo”, me dijo en respuesta a mi expresión de asombro.

Como colofón de la experiencia, nuestro chamán quemó unas ofrendas a la Pachamama (madre tierra) frente a la cordillera de los Andes, y según el color blanco de las cenizas en el fondo, y el negro en la superficie (símbolo de que nuestras faltas salieron hacia el exterior tras pedirnos perdón mutuamente por ellas), nuestros respectivos viajes se completarán con buena suerte.

Siempre me da pena dejar cada lugar que visito, así como siempre me deleito en cada sitio nuevo al que llego. Me tuve que obligar a partir de La Paz al día siguiente en dirección Copacabana, para poder disfrutar de unos días de meditación y relax en Titicaca, donde pude degustar mi primera trucha titicacense al ajillo:

Viajé hacia Copacabana (tras ser estafado en un puesto de inmigración en Titicaca donde cerraron el círculo, y tuve que pagar 150 bolivianos de multa por evasión de frontera, porque en la frontera de Villazón no me sellaron el pasaporte) tratando de convencerme de que el universo pondría en mi camino a las personas adecuadas en mi camino hacia la Planta Maestra.

Caminaba, tras dar buena cuenta de la trucha, hacia un lugar apartado donde una mensajera del infinito me había indicado que se encontraba un alojamiento (Sol y Luna) económico, y adecuado para la meditación (y así me lo pareció al llegar a él). Continué con mi paseo, me crucé con dos hombres junto a un pequeño camión, que se me quedaron mirando, y seguí sin darle importancia, pero cuando volví a cruzarme con ellos mientras me dirigía hacia el Calvario para poder disfrutar de la puesta de sol, les pregunté si necesitaban ayuda, y vaya si la necesitaban, pues el camión no podía salir debido a la falta de rozamiento entre las ruedas y las resbalosas piedras de la orilla del lago.

Uno tras otro fueron llegando más paseantes que se incorporaban al equipo de rescate, cuyos últimos integrantes fueron un pareja de lindos peruanos (Lucho y Yanis). Tras horas de duro pero gratificante trabajo (físico y mental), gran esfuerzo y dedicación, en justa coincidencia con la puesta de sol que pretendía disfrutar desde lo alto de El Calvario, el fabuloso equipo liderado por el anciano Señor Manuel, que a pesar de su sonda, y las regañinas de su hija se empeñaba en añadir su esfuerzo al del resto del equipo (sin su fe y apoyo moral e intelectual no lo hubiéramos logrado), el camión fue liberado de su cautiverio.

Tras dispersarse el “Dream Team”, Lucho, Yanis y servidor, nos quedamos charlando, y la buena conexión (o buena onda como dicen ellos) fue tal, que pasamos juntos tanto la velada, como el día siguiente en una barca explorando sapos de piedra y playas de arena blanca.

Gracias a ellos he podido participar en el Inti Raymi (Fiesta del Sol), aunque esto no deja de ser secundario cuando conoces gente tan hermosa. Pienso que por tener tantos y tan buenos amigos, la Ley de la Atracción me ofrece más en cada lugar al que llego, en justa correspondencia a mis vibraciones. Y aunque mi idea en principio era volver a Copacabana tras concluir Cusco – Machu Pichu para conocer la Isla del Sol, ahora la prioridad es visitar Lima para poder disfrutar unos días más con estos amigos que se incorporan a mi corazón.

Y tras un pequeño susto en la frontera en la que el responsable del Bus amenazó con dejarme de noche en tierra desierta, porque por error de algún incompetente no me hallaba en la lista, llegué a la terminal de Cusco donde me crucé con Juan, el dueño de la casa donde me alojo: amplia habitación individual, con baño y ducha (no funciona, he de ducharme con cubos) privados, confortable cama, mesa y silla con TV (de cuando nació el bueno de Juan), por 12 soles (serán un par de €).

El Inti Raymi fue la fiesta más importante en tiempos de los Incas. Se celebraba con ocasión del solsticio de invierno, el año nuevo solar para un pueblo cuyo principal objeto de culto era el Dios Inti (el Sol), en la plaza Huacaypata en la ciudad de Cusco.

Se trata de una especie de Romería de Santa Isabel, pero a lo bestia, en la que en lugar de rosquillas comen entre otras cosas roedores asados, y en lugar de Ezpata Dantza, cientos de figurantes representan la celebración ritual de los incas.

Tras leer durante el trayecto a Cusco sobre la importancia de pasarte el día dando las gracias por todo lo bueno de tu vida, en mi última adquisición metafísica “The Secret”, desperté en Cusco dando las gracias, y no paré durante toda la jornada. Y dando las gracias me encontraba, cuando para poder ofreceros el testimonio gráfico de tan mágico momento:

Me jugué la cartera y la perdí, pues tras grabarlo me percaté de que esta ya no estaba en mi bolsillo. Unos 80 soles (no es mucho, pero teniendo en cuenta que aquí un menú te cuesta 3, puedes sobrevivir un tiempo), el carnet de Hostelling International (nada irreversible), un DNI (español y encima caducado, se lo puede meter por el orto), una tarjeta de crédito (como le pase algo a la otra se me complica el viaje, pero no ocurrirá), y la propia cartera, que aunque estaba hecha un Cristo, era un regalo de una buena amiga (aunque ya me regalarás otra, ¿ez?)

“¡Mala suerte!”, le dije a un joven que se interesó por mi caso. “¡Buena suerte!”, pensé seguidamente, teniendo en cuenta que no me la robaron en las postrimerías del viaje, cuando aún no se me había ocurrido diversificar riesgos y llevaba las dos tarjetas en la cartera.

Descendía junto al resto de la Súper Tropa hacia la ciudad (a diferencia de en Santa Isabel ni bajan con trikitilaris cantanto “bat, bi, hiru, lau…euskaldunak irabazi”, ni les echan agua), pensando si lograría anular la tarjeta antes de que al habilidoso se le ocurriera probar suerte con numeraciones sencillas (precisamente el día anterior cruzó mi mente la idea de que tener una clave de 4 números iguales podría suponerme un disgusto, pero es que mi memoria ya no es lo que era), cuando me crucé con dos pobres ancianos, uno pidiendo colaboración ciudadana mientras tocaba malamente una flauta con sus dos muñones, y el otro con un cartel que informaba sobre su ceguera.

Aunque te roben hasta el último centavo, dejándote los calzoncillos como única pertenencia, no hay razón para lamentarse si conservas manos y ojos para trabajar, por lo que a pesar del dinero sustraído tanto por rateros ilegales, como por funcionarios de aduanas, no encuentro motivo para no despedir esta carta como había pensado hacerlo el día anterior:

Eskerrik Asko, Gracias, Thanke, Merci, Obrigado, Arigato, Yuspajara (compré en el Inti un diccionario de Aymara Quechua- Castellano)

Yuspajara

PostGracias: A los que viajéis con portátil y necesitéis conectaros a Internet, he de informaros de que tanto el gobierno municipal de Sucre, como el de Cusco, debido a la masiva afluencia de turistas y viajeros decidieron ofrecer el servicio Wi FI en sus respectivas plazas principales. Y a estos gobiernos municipales he de pedirles si me leen, que para alcanzar los objetivos propuestos necesitarán gastar algo más de dinero en conexiones WI FI que funcionen, pues para el caso, que instalen botes de Danone unidos con hilos. También sería conveniente que habilitaran salas para ello, pues aun en el caso de que funcionaran, en una plaza soleada el contenido de la pantalla del ordenador queda un tanto disimulado. Para hacer lo que han hecho, mejor se hubieran gastado el dinero en travestis.

Gracias a la iniciativa privada pude trabajar en Sucre (Joy Ride) y puedo hacerlo en Cusco desde la privilegiada atalaya del Capuchino (no podía llamarse de otra forma), en la Plaza de Armas.

PostTODO: Cuando hablé a Lucho y a Janis sobre mi búsqueda en Perú, me hablaron de Chakira quien se encuentra actualmente en Cusco, y me facilitaron su correo. Hace un par de días tuve el placer de llegar al último tema del concierto que dio su banda “Amaru Pumac Kuntur”en el Ukukus (muy buena música, y mucha belleza):

Hoy nos hemos conocido, hemos charlado tomando chicha y comiendo cariñito en San Blas, en la casa de su mamita. “No existen las casualidades” es una de las primeras cosas que me ha dicho este Guerrero Nazca, “has llegado en el momento adecuado” (dentro de pocos días, tras una preparación en conocimiento y arte guiado por él, participaré en una ritual de ayahuasca en el Valle Sagrado, con una chamán de más de 90 años.

Me ha preguntado si he leído “Las 9 Revelaciones”; y me ha explicado dónde encontraron el pergamino (imposible retener toda la información que sale de su boca). He leído el libro, y lo estoy viviendo.

Hoy he sabido en lo más profundo de mi SER y con toda la fuerza de lo evidente, lo que ya supe a los pocos minutos de comenzar a charlar con Lucho y Janis: Aquel camión se quedó atrapado entre las piedras de la orilla del Titicaca para que nos conociéramos.

Amaru Pumac Kuntur

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Apr 07

Necesario me parece también a mí, adorada Princesa Oriental, agradecerte las bellas palabras que me dedicas, y expresar cuánto me gustaría conocer tu Santa Cruz de la Sierra, sus lugares, tus rincones, tu gente…, y volver a sentir el calor de tu piel y de tu alma.

En tanto que lamentas que tantos extranjeros abandonen Bolivia con una pobre impresión, por haber conocido sólo a sus guebones y a su ganado, y en tanto que también yo acostumbro a explicar a quien me quiera escuchar lo que España no quiere contar sobre su estercolero democrático, y sus negras cucarachas, justo y también necesario es ofrecerte este espacio y a estos lectores, para que nos expliques o expliquéis (puedes invitar también a tus amigos, pues cuantos más seamos más aprenderemos los unos de los otros), las evidentes diferencias entre los bolivianos civilizados, y quienes ni siquiera alcanzan el título de personas, por lo que se las trata como lo que son: llamas.

He conocido a estos animales del altiplano en Uyuni, y he de decir que se les trata bastante mejor de lo que tratan a algunos seres humanos en esa plaza en la que te esperé en estado de trance, y que aunque me cautivó por su belleza, puede también ser escenario de lo más horrendo de la civilización humana:

Mostraste tu rabia hacia Evo y los Colla, y me explicaste tus razones, a pocas horas de conocernos, y aunque sin tener ni puta idea de los pormenores de la situación, pude haberte respondido que quien nada tiene difícilmente puede aprovecharse de quien lo tiene todo, sucediendo mayormente al contrario, no me apeteció romper el hechizo con una discusión político social, pero hoy sí te voy a solicitar, aun sabiendo que eres de ciencias, que me hagas un comentario de texto. Concretamente de este texto

Quisiera también saber si puedo visitar Santa Cruz, y expresar libremente mis opiniones sin acabar labrando las tierras de algún civilizado con unos grilletes en los tobillos. Lo digo medio en broma. Medio, pues tampoco sería de extrañar que los civilizados bolivianos disfruten de las mismas costumbres que los civilizados del estado que nos toca sufrir a los vascos (el español), de cuyos labios brota la palabra “tolerancia” como de Iguazú el agua, y cuando uno opina opiniones prohibidas, sus derechos son absorbidos por sus cloacas.

Y es que España por ser la Madre Patria, es también la madre de vuestra “civilización” y sus costumbres, no en vano llegaron a este continente a civilizar con la espada y la cruz (Santa). Más tarde llegarían otros, y tras rapiñarlo todo y dejar Potosí en pelotas, dieron comienzo al famoso juego denominado “Capitalismo”. Juntad en torno a una mesa a un grupo de capitalistas, terratenientes, hacendados, banqueros…, para jugar una partida al Monopoly, repartid un billete naranja de “100” a cada uno, quedándoos vosotros con los gordos, y dad comienzo a la partida. Comprobaréis que chillan como cerdas protestando por las injustas condiciones iniciales.

Espero de corazón Janeth, que en tu respuesta a esta carta me muestres quién eres, pues quiénes son realmente los santacruceños “me chupa un huevo”, pero quién eres tú, me importa, y mucho.

Solo hay una cosa a la que amo más que a la mujer: la VERDAD (nada hay más elevado)

Adorada Princesa Mapuche.

Mi primera reacción ante tus flechas: “No son feos ni retrasados. Embúllate en la mágica Bolivia. Como vuelva a leer algo sobre capuchinos vas a tener que invitarme a un Cocido Madrileño en el Galindo de Bilbo”, ha sido defensiva (el ego): “¡¡¡Pero cómo coño voy a embullarme con estos (que anda que no son feos), si me miran con temor cada vez que les pregunto algo, en lugar de hablar balbucean, y sólo se acercan a mí para pedirme dinero!!!” He querido responderte, que de la misma forma que yo no he rechazado a ese Aymara según el cual no estoy preparado para la ayahuasca (¡¡¡que coño sabrá ese desgraciado!!! Es broma, probablemente tenga razón), sino él a mí, son los Colla quienes me miran como si el raro fuera yo.

Pero como bien sabes, uno de los trabajos internos que me ocupa es el de dejar de echar las culpas a los demás, y aunque conscientemente mi puerta ha estado y está abierta a feos y guapos, locuaces y balbucientes, ricos y pobres…, quizá mi inconsciente ha trabajado atrayendo a mi experiencia vital vibraciones Colla alejadas a la mía, desde que en mi primer contacto con ellos en aquel autobús que nos llevó desde Buenos Aires a La Quiaca, ninguno me dirigió la palabra, ni respondió a mis saludos, por lo que comencé a juzgarlos.

Algo que cada vez me sucede con mayor frecuencia (debido a que la vida es mágica cuando uno cree que lo es), es que me llega el mensaje que necesito, no aprender sino recordar, en el momento preciso. Hace escasos días trataba de que me chupara un huevo la ausencia de Janeth, cuando me llegó un mensaje de “ayahuascaperú” que me decía que no hemos de temer enamorarnos de alguien que se aleja, pues al enamorarnos de ella también nos enamoramos de nosotros mismos a través de esa persona, llegando finalmente el momento en que el amor hacia nosotros sea tal que ya no necesitemos el amor exterior para ser felices.

Antes de ponerme manos a la obra con esta carta, he leído varios mensajes en mi correo, pues sabía que encontraría el mensaje apropiado al momento:

Vuelo mucho. Habré dado la vuelta al mundo unas 97 veces, así que he hecho muchas horas de aeropuerto, esperando los aviones. Me gusta mirar y ver a la gente pasar mientras espero. Prueba este pequeño ejercicio: Vete a un sitio lleno de gente, como un mercado, un aeropuerto, o algún sitio así, y sólo siéntate y mira la gente. Pero más que mirar intelectualmente, mira desde dentro del yo Infinito. Así que no te digas a ti mismo: “Ese vestido es bonito, ese chico es alto, ella es muy baja, ¿no es precioso ese crío?” No te involucres con la mente; sólo observa.

Hazlo durante 15 minutos cuando vayas de compras el sábado. Descubrirás como tus sentimientos cambian radicalmente. De repente te surge compasión por la gente. Entras dentro de su espiritualidad, dentro de su Yo Infinito. Estarás resonando con un sentimiento de pertenencia, de amor humanitario hacia ellos. No en el sentido de que has de cuidar de la gente, sino que disfrutas de la naturaleza heroica de los seres humanos en vez de ponerlos en cajitas y decir: “Esa es una mujer afro, y aquel un cowboy de Texas”. Ellos son espíritus eternos, arrastrando cuerpos como tú y yo.

Es una disciplina interesante porque aprendes un montón acerca de la gente observándola. Cuando no juzgas, un alto sentido de consciencia surge. Empiezas a tocar su interior, y observas cosas acerca de ellos, informaciones sutiles que normalmente no te son accesibles.

Durante mi seminario de tres días llamado Wildfire, me llevo a los chicos a la ciudad y les hago tocar la energía sutil de los paseantes. Intento mostrarles que la altura de su percepción depende de su propia claridad. A través del conocimiento etérico y con unas técnicas simples, su percepción se multiplica en dos horas. Tocando, percibiendo sin juzgar, los hombres comprenden más; una puerta se abre en otro mundo. Puedes hacerlo tú mismo, no necesitas que te ayude.

Intenta esto: Conforme la gente pasa, visualízate a ti mismo con un brazo extendido, y mete la palma de tu mano imaginaria rápidamente dentro de su corazón; toma una molécula de esa persona, y atráela hacia ti. ¿Cómo se siente? ¿Qué percibes ahora? ¿Quién es esta persona? Pregúntatelo ¿Cuál es la emoción que predomina en ella? Poco a poco cuando lo has hecho cien o doscientas veces en el tiempo, te vuelves muy perceptivo; al final no necesitas alcanzar ni tocar mentalmente a la gente. Mirarás y sabrás a partir de las emanaciones que emiten.

Así que recuerda: no juzgues, no critiques; está bien evaluar y seleccionar, pero no critiques personalmente, e intenta no cuantificar las cosas. Sólo experiméntalas.

Procuraré por tanto no juzgar al Colla que me mira con recelo, meteré mi mano imaginaria en su corazón, extraeré una de sus moléculas, y trataré de averiguar si su miedo es debido a que fue desnudado y humillado por un grupo de valientes civilizados.

Pero una cosa te voy a decir: tú no has probado el capuchino helado del Joy Ride Bolivia (www.joyridebol.com). Si hay que comer un cocido madrileño en el Galindo y cantar el “Cara al Sol” con el brazo en alto, se canta, pero tú a mí no me dejas sin capuchinos. Mmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmadre mía, ¡Qué rico!

Con los ice capuchinos del Joy despedí anoche mi carta, y hoy el Cosmos me ha despertado con un tortazo: Air Comet informa de que no puedo retrasar mi regreso como había proyectado, por lo que el próximo 7 de Julio un avión partirá desde Buenos Aires hacia Madrid conmigo a bordo.

Hace un par de días un mensaje me avisó y me preparó para la noticia: Relata el Tao un cuento, que algunos ya conocéis, pero otros quizá no, sobre un pobre anciano y su hijo a los que se les escapa su único caballo y fuente de sustento. “Mala suerte, buena suerte, ¡quién sabe!” responde el anciano a los vecinos que acuden a consolarle por su mala suerte. “Mala suerte, buena suerte, ¡quién sabe!” responde el anciano a los vecinos que acuden a felicitarle por su buena suerte cuando el caballo regresa acompañado de una manada. “Mala suerte, buena suerte, ¡quién sabe!” responde el anciano a los vecinos que acuden a consolarle cuando el hijo se rompe una pierna quedando incapacitado, al caer del caballo. “Mala suerte, buena suerte, ¡quién sabe!” responde el anciano a los vecinos que acuden a felicitarle cuando estalla la guerra, y su hijo no es arrastrado a la muerte por su gobierno debido a su incapacidad.

Querido hermano, y querida familia de Pablo Nogués: quizá al círculo no le correspondía cerrarse en Agosto del 2008. Quizá mi viaje a la India se retrase y vuelva a vosotros como Jesucristo antes de lo esperado. Quizá celebremos juntos el aniversario de la revolución cubana en La Habana. “Mala suerte, buena suerte, ¡quién sabe!”

He logrado in extremis un billete de autobús que me llevará dentro de pocas horas a La Paz, sorteando los bloqueos de carretera que de forma indefinida cercan Potosí, tras lo cual he rescatado mi ropa in extremis de la lavadora en la que estaba a punto de entrar. Mi harapienta y grasienta mochila vuelve a estar lista para la aventura, y mariposas vuelven a revolotear en mi estómago.

Me encanta la sabiduría del universo. Cómo sabe que si no me aprieta las pelotas me quedo mirando la luna de Sucre (que es la misma que la de Valencia) tres meses.

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Apr 07

Érase una vez una bella princesa atrapada en lo alto de una torre, esperando a ser rescatada por su joven y apuesto príncipe azul.

Aunque bien puede suceder que al joven y apuesto príncipe azul se le adelante un ogro verde, o como en el cuento que nos ocupa, un maldito hippie vasco harapiento.

No galopé hacia ti montado en un blanco corcel, sino en un traqueteante autobús de compartimentos grasientos, pues aunque he dormido en ataúdes, he hecho uso de retretes no aptos para jabalíes, he caminado de noche por La Boca, y por los lúgubres pasillos del Hostel del Fin del Mundo en busca del Fantasma de GayLessVille, y me he enfrentado a los 20º bajo cero de Uyuni (o quizá eran 5), montar un caballo, conducir un vehículo, saltar en paracaídas, y decirle a una mujer mirándole a los ojos lo que siento por ella, se encuentran entre los miedos que aún no he superado.

Pero aunque no sospechaba que te encontraría tan pronto, sí viajé pensando en cómo enfrentarme al Dragón.

Desde que a tierna edad me enamoré por vez primera de una linda niña llamada Beatriz, que jamás supo de mí (o quizá incluso desde una vida anterior), exceptuando honrosas excepciones, escasas pero de alta calidad, mi vida amorosa y sexual ha sido un puto desastre, porque mi subconsciente está convencido de que así ha de ser.

Este Dragón, mayormente dormido pero siempre latente, a veces despierta y me entristece, y así fue como partí desde Uyuni hacia Sucre. Reflexionaba sobre cómo puedo darle la vuelta, y convencerle de que no tiene por qué ser así, y recordé que a lo largo de mi vida, mis Diosas siempre han aparecido cuando no las esperaba, cuando no las ansiaba, cuando estaba tranquilo, cuando me chupaba un huevo (brillante expresión argentina sinónima de “me la suda”). Y debe de ser por ello, que según un curioso estudio realizado recientemente, la persona más feliz del planeta es la mano derecha del Dalai Lama, un asceta que vive en la más completa austeridad y sin sexo. Es decir, es el más feliz porque le chupa todo un huevo. Por lo que concentré todo mi poder mental en que me chupe todo un huevo, y medité dando saltos. Meditar en un autobús Uyuni-Sucre es similar a correr con una bombona de butano en el hombro, pues de la misma forma que al soltar la bombona corres como el viento, cuando el autobús se detiene porque una de las muchas piedras que golpean los bajos ha acertado algún punto vital (y sucede a menudo), levitas.

Sea como fuere, alcancé Sucre completamente recuperado, y sintiendo que el Oasis era un premio a mis esfuerzos, me metí en mi coqueta habitación individual con baños de Hotel 5 estrellas, y escribí esa misma noche buena parte de mi anterior Carta “The Game”.

Al día siguiente, callejeando mi primera tarde en la capital boliviana (que no es La Paz como dicen los mapas y los profesores de geografía), llegué por puro azar (¿existe tal cosa?) a unos bellos y animados jardines. Me llamó la atención la Torre Eiffel que me encontré en mi camino, pero decidí continuar mi trayecto dejando la ascensión de la torre para el regreso. En la parte sur de los jardines volví a meditar y pensar en “me chupa un huevo”, y cruzó mi mente la idea de que mis días en Sucre se reducirían a la placidez de los paseos y a mi trabajo, sin nada especial que destacar, pero feliz como el asceta antes mencionado, porque como a él, me chupa un huevo.

Al llegar de nuevo a la torre, y observar la parte alta repleta de gente, dudé, mas me animé pensando que la vista sería bonita y bien merecía la pena sacar algunas fotos desde lo alto. Al hollar la cima me apoyé en la barandilla y observé los alrededores sin mirar siquiera al resto de los escaladores. He de confesarte que la primera vez que te miré de refilón no me llamaste mucho la atención. Sí la segunda, pues tú también miraste y sonreíste, pensando, como me contarías más tarde “este maldito hippie seguro que quiere venderme unos aretes”. Cuando nos quedamos solos, muy atrevida me pediste que te sacara una foto, y te ofreciste para sacarme otra a mí. Más osada aún, propusiste descender juntos para sacarnos más fotos el uno a la otra. No podía creer lo que me estaba pasando.

Si los tres días de Uyuni los califiqué de “inolvidables”, estos tres que tú me has regalado completan una secuencia que están catapultando la segunda fase de mi viaje a esferas que ni siquiera soñaba, a pesar de que hubiera preferido practicar contigo, lo que el recepcionista de tu hotel pensó que estábamos practicando, en lugar de ver películas. Hubiera preferido hacer contigo lo que la señora ultra conservadora que nos condenó al infierno pensaba que estábamos haciendo, en lugar de abrazarte con todo mi cariño sobre el césped de nuestro jardín. Hubiera preferido besarte como lo hacían aquellos jóvenes enamorados que te llamaron la atención, en lugar de limitarme a tus mejillas.

Hace unos años la Real Sociedad de San Sebastian alcanzó lo que nadie soñaba al comenzar el campeonato, sin embargo su afición lloró al ver escapar en la última jornada el título de liga que rozamos con las yemas de los dedos. Ni lloré entonces, pues logré enfocar mi mente en el indudable logro, ni lloraré ahora, pero cuando te subiste a aquel maldito autobús para marcharte de mi vida, regresé a mi habitación pensando que tendré que irme cuanto antes de esta ciudad cuyos rincones me recuerdan a ti, sin fuerzas más que para comerme el chocolate que me regalaste, y refugiarme una vez más en la meditación, que aunque tú consideres tonterías de hippies, es la mejor medicina para la mente, el cuerpo, y el alma.

Hoy, el cielo siempre azul de Sucre ha amanecido por primera vez triste y gris, porque ya no estás bajo su cubierta. Me he comido dos deliciosos chorizos Chuquisaqueños en la choricería desconocida por el sucreño de toda la vida, y situada en el lugar exacto donde aseguré que estaba. Me he atrevido incluso con la ensalada (no me atreví a besar tus labios, y me atrevo a comer una ensalada en Bolivia, ¡maldito desgraciado!), y he llegado al entonces soleado y animado, hoy gris y vacío parque (me he recordado a Julia paseando por la desértica playa, bajo un cielo gris, al son de “El Final del Verano” de El Dúo Dinámico, en el último capítulo de “Verano Azul”), y justo cuando he llegado al pie de la Torre Eiffel, el cielo se ha puesto a llorar (¡marica!).

Sólo, en lo alto de la torre, he conversado con las copas de los árboles: “¡Me chupa un huevo que se haya ido!”, les he dicho. “Repítetelo hasta que te lo creas”, me han respondido, como respondió Jack Sparrow a Elizabeth Swann cuando ella le dijo “lo nuestro no hubiera funcionado”.

Tras la conversación, me he hecho uno con ellas. Me han regalado su quietud, y yo a ellas mi conciencia.

Vine aquí a crecer y a aprender, no a repetir los mismos errores del pasado, y regodearme en la melancolía, por lo que he continuado con mi viaje en el lugar exacto donde lo dejé cuando te conocí (había proyectado callejear por el otro lado de la Plaza 25 de Mayo), y he descubierto un bonito café en el que he disfrutado de un exquisito Capuchino, y de excelente Rock & Roll.

Me preguntaste si iba a escribir sobre ti, y a estas alturas de la Carta, ya te habrás percatado de que yo no escribo sobre las ciudades por donde paso, ni sobre la gente que conozco. Yo siempre escribo sobre mí (¡maldito vasco egocéntrico!), en este caso sobre cómo has llegado a mi alma, Janet.

Siempre nos quedará Sucre.

Tonta.

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Apr 07

Cuenta mi Carta Astral a quien sabe leerla, que viví sobreprotegido en mi anterior encarnación, por lo que decidí volver a pelear un nuevo asalto, en el que superar la inmadurez consecuente, y crecer. “Poco a poco, pues no es cuestión de empezar con excesiva chulería”, debí de pensar a la hora de saltar al Ring, pues lo hice en el seno de una familia, que ha vuelto a sobreprotegerme. Debido a lo cual, tomé la decisión de cumplir con mi obligación, saltar un charco, y adentrarme en un nuevo mundo, con una mochila y un portátil. Pero el calor de una familia reconforta el cuerpo y el alma, y poco me ha faltado para ser adoptado por quienes ya considero mi familia argentina.

Un par de días para poder hacer uso de una conexión a la Red digna de tal nombre (conexión), y poder concluir algunas tareas antes de proseguir el viaje, fueron los términos de mi petición de auxilio. Y pasó una semana, y hubieran pasado 8, si no me digo “¡Basta!”, y compro un billete de autobús, que partiría tras un nuevo concierto de Cargoso, y me llevaría hasta La Quiaca, frontera con Bolivia.

Cómo no quedarme, cuando mis anfitriones, además de colmarme de atenciones, me llevan a la mejor Gala de Tango y Candombe que los sentidos puedan disfrutar en Buenos Aires, de la mano de dos grandes artistas y amigos de los que ya os he hablado (Mariela y Alberto) en Bella Vista Tango Club (www.bellavistatangoclub.com.ar), abriendo con “Palabras para Julia”.

Cómo no atraparme, si la misma artista que me ha hechizado con su voz, me invita a la celebración de su cumpleaños con su familia y amigos, y quien ha regalado a mis oídos su arte con la guitarra, obsequia a mi paladar su maestría con el asado.

Cómo no enamorarme, cuando mi hermano Inti, me prepara el mate mientras trabajo, y compartimos esos inolvidables momentos.

¿Cómo fui capaz de marcharme, después de que las mujeres más bellas de Argentina me invitaran a una fiesta de cumpleaños?

“Las mujeres que deberían haber aparecido en mi vida hace un mes, lo hicieron anoche. ¡Cómo es la vida!”, les conté a Quito, Irene, e Inti, cuando me llevaban a la estación de Buses, tras la velada post Cargoso’s Show. “¡Cómo sos vos, gashego! ¡La vida es espectacular!”, respondió el Komandante, siempre certero con sus flechas.

Y tras un “hasta pronto” (pues si en muchos casos las despedidas serán definitivas, en este siempre será “hasta pronto”), me adentré en la jungla boliviana: Villazón.

Mi primera impresión respecto a los bolivianos, es que además de tenerlo complicado para ganar concursos de belleza, tampoco cuentan con la oratoria entre sus virtudes. Dice un dicho chino “si no sabes sonreír no abras una tienda”. En Villazón tiendas hay a patadas, pero lejos de sonreír, ni siquiera hablan.

Tecnológicamente hablando, Argentina comparado con Bolivia es Silicon Valley, por lo que trabajar en Internet mientras viajas por Bolivia es todo un reto, pues su banda ancha es tan ancha como una lombriz de tierra, y teclear correctamente con los dedos agarrotados por el frío, es digno de aplauso. Pero eso formaba parte del juego, por lo que no vamos a lloriquear ahora por una par de dedos amputados.

Sobre el hostal en el que pernocté la primera noche, solo os diré que hay presos de Al Quaeda en Guantánamo, con mayores comodidades. Pero eso formaba parte del juego, por lo que no vamos a lloriquear ahora por tener que pasar una noche metido en un ataúd.

El gasto en electricidad en este País es mínimo, por lo que cuando oscurece es recomendable caminar por las calles con una linterna. Trataba yo de orientarme sin linterna por las oscuras y solitarias calles de Villazón, en busca de mi ataúd, cuando me crucé con una señora y su hija a las que pregunté por el hostal “Asunción Linda”, las cuales me indicaron que iba en dirección contraria, y se ofrecieron a acompañarme, mientras me preguntaban cómo había podido alquilar habitación en una zona tan peligrosa a esas horas. Hubiera podido explicarles que según en qué asuntos ocupes tus pensamientos, puedes atraer a todos los malhechores de Villazón, o a dos simpáticas mujeres que reconducen tus pasos y te acompañan a tu destino, pero dedicamos la conversación a asuntos más mundanos. Mas no debía faltarles razón, pues cuando llegué a la puerta del hostal, me encontré con la verja cerrada. No duró mucho el susto, pues presto acudió un señor a mi llamada, y me explicó que suelen cerrar la verja pronto debido a los borrachos y a los maleantes.

Antes incluso de volver a enfrentarme a un nuevo festival de Psychedelic Trance (Boom 08), sin defenderme debidamente con el inglés, he tenido que someterme a tan penoso inconveniente: Imaginad una excursión de 3 días al Salar de Uyuni (12.000 Km cuadrados, un poco más grande que el de Salinas de Añana) y alrededores, en una época del año en la que apenas hay turistas castellano parlantes, viajando en un todoterreno con 5 anglo parlantes con los que apenas te puedes comunicar. Tres días en los que estás fuera de todas las conversaciones, y te sientes un pobre hombre al que nadie da bola. Pues así hubiera sido si hubiera dependido de la probabilidad. Sin embargo no todo el mundo vive a mi velocidad:

Rosie y Matt, ingleses, se quedaron sin trabajo y se les ocurrió viajar, llevan 7 meses viajando por Sudamérica, durante el mes que estuvieron en Buenos Aires se apuntaron a clases de castellano, y se defienden bastante bien. Flo, una mujercita inglesa de 18 años que está viajando sola, y ha aprendido a chapurrear castellano a base de escuchar y practicar cuando puede. Nick y Rachel, australianos, ni papa de castellano.

Tras varios minutos de conversación en inglés en la que no podía participar, y me dedicaba a hacer listening, Rosie me preguntaba algo en castellano, o me comentaba de qué estaban hablando. Entonces eran Nick y Rachel los que no se enteraban de la misa, por lo que tras un tiempo prudencial, la buena de Rosie volvía a cambiar de idioma. Pienso que exageran, pero dicen mis amigos que soy un buen profesor de castellano. Pero no es la lengua de Cervantes la única materia que he impartido, por lo que mis amigos viajarán a sus hogares con algunas nociones sobre “Democracia a la Española” (como ninguna)

El Salar de Uyuni, las lagunas, los Geisers, las aguas termales…, alucinantes, pero lo realmente maravilloso ha sido la química que se ha dado entre nosotros. Tres días inolvidables para los 6. Rosie (el alma más hermosa que por el momento he conocido en Bolivia) me ha abierto las puertas de su casa en Inglaterra, y aprovechando que Nick y Rachel se dejarán caer por la Gran Bretaña en octubre, vamos a intentar reunir de nuevo al Komando Uyuni, esta vez en Inglaterra. También ellos visitarán Euskal Herria, por lo que algunos tendréis oportunidad de conocerles.

Esta mañana ellos han partido rumbo a Argentina, y yo a Sucre. Un viaje en autobús por Bolivia es algo realmente fabuloso para los amantes de los parques de atracciones tipo Port Aventura, como es mi caso, aunque tras tantas horas dando botes se le inflan a uno las pelotas. Pero eso formaba parte del juego, por lo que no vamos a lloriquear ahora por haber salido de Uyuni a las 10:00 y haber llegado a Sucre a las 20:30 (todavía estoy dando saltos por la inercia)

Cuando hemos cambiado de Bus en Potosí, el conductor ha sacado mi mochila del compartimento donde la había metido, llena de polvo y grasa. Pero eso formaba parte del juego, por lo que no vamos a lloriquear ahora por viajar con la mochila más guarrindonga de todos los mochileros del planeta.

Durante la media hora que ha transcurrido en la estación de buses de Potosí esperando la salida, han intentado estafarme dos veces: una señora ha querido venderme las patatas fritas más caras del globo, y una eficiente funcionaria de “Transportes Emperador”, ha procurado cobrarme lo que ya fue abonado en Uyuni. Pero eso formaba parte del juego, por lo que no vamos a lloriquear ahora porque en uno de los países más pobres del continente intenten sacar unos bolivianos extra a un blancucho europeo.

Hace unos días, antes de emprender esta nueva etapa, decidí renunciar a la ayahuasca, debido a la carestía del retiro de 5 días que tenía pensado hacer, al estrecho margen de tiempo, y a que no se trata de una experiencia que pueda uno hacer de cualquier manera, y con cualquiera. Pero no cerré del todo la puerta, sino que me concedí la posibilidad de que alguien se cruzara en mi camino, para lo cual solicité ayuda en el grupo “ayahuascaperú” de Yahoo en el que estoy inscrito. Al día siguiente, una chica española me escribió contándome que en breve viajará a Perú, y que tiene pensado ir a la selva. Tras varios días sin obtener respuesta a mi respuesta, pensé que no volvería a saber de ella, pero cuando ya me disponía a salir de la ciber de Villazón en busca de mi ataúd, algo me impulsó a volver a entrar en mi correo y mirar en la carpeta “Es Spam” en la que Yahoo deposita arbitrariamente algunos e-mails. Allí esperaba pacientemente Beatriz:

Yo voy a viajar el 12 de junio y regreso el 21 de Julio,de España voy sola y en Lima me recoge Roger,la persona que me suministra medicina actualmente,el va a acompañar mi camino en mi estancia alli,aun no sé muy bien el viaje programado,iremos a Cuzco,haremos dieta en la selva,tomaremos medicina con varios Maestros,haremos un viaje hacia la selva por iquitos en balsa,creo de 4 días en fin,tenemos cuarenta dias para andar..
Yo llevo 13 años en el mundo del chamanismo y cuatro tomando plantas sagradas,habré echo más de 200 tomas con medicina,trabajo con distintos chamanes,ecuador,perú,brasil,les coordino ceremonias también.. me estoy preparando como mujer medicina,ahora voy a conocer la planta en su base..

Te dejo mi blogs por si quieres echarle un vistazo,

plumasagrada75gmail.blogspot.com

Una vez alli si quieres te puedo mandar algun correo e ir dandote direcciones y maestros a precios razonables,yo voy a la base,así que la información que pueda aportarte va a ser bastante valida,ya cuando esté alli te pasaré el telefono de Roger e igual podemos encontrarnos y compartir alguna ceremonia.

Días más tarde:

Pues si Jose sería bonito conocernos en Perú,tu haciendo tu camino y yo el mio,eso sería lo suyo je je cuando uno toma medicina en grupo,te unes mucho a ese grupo de almas,ya por siempre pertenecen a una parte de tu camino..je je
Ya te iré diciendo mis pasos allí a ve donde podemos encontrarnos,por donde andamos je je hoy le pregunte a Roger si podíamos ir al lago titicaca al lago menor,allí existe un lugar que se llama la ciudad eterna,es un lugar bien bello,dicen hay un maestro anciano llamado soromez ,con enseñanzas muy buenas,aun no sé si hace ceremonias con la abuela,pero ya he pedido referencias a ve si lo podemos encontrar,me gustaría conocerlo,..
Si pasas por alli ya me avisas jj
Suerte compañero en tu camino,pronto nos veremos..
un beso
Bea

Cuando uno llega a la bella Sucre desde Uyuni, experimenta la misma sensación que quien llega a un oasis tras atravesar el desierto. El hostel en el que me alojo está a la altura de la ciudad, jardín incluido, los baños son de Hotel 5 estrellas comparados con los baños no aptos ni para jabalíes de los que había gozado hasta la fecha, puedo conectar mi portátil a Internet, dispongo de una coqueta habitación individual, y la temperatura se ha incrementado notablemente.

Ayer paseé por sus calles de casas blancas, y gocé en sus jardines, en uno de los cuales me encontré con una torre, con princesa incluida. Las primeras impresiones en ocasiones varían: Bolivia también tiene princesas. Se llama Janet. Pero esta será otra historia.

Mi adorada Condesa Parera. Sé que entenderás y disculparás que no pueda volver a tiempo para festejar mi regreso en Santa Isabel como habíamos proyectado, pero tengo aquí un círculo que cerrar. Propongo no obstante, celebrar a modo de entrenamiento para el Boom 08, San Ignacio en Azpeitia (31 de julio), donde cierta prima aún está esperando que Dandy Laboa acabe lo que empezó cierta noche, tras cierto enlace matrimonial, entre cierto Baroye y cierta Patatera.

¿U os queda ciertamente grande?

Calculo que volveré a escribiros desde La Paz. Hasta entonces, que la PAZ esté con vosotros.

GAME ON

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Apr 07

Acudí a ella convertido en el hombre elefante, suplicando auxilio. Sin pensárselo dos veces hundió una aguja en el flemamonazo que deformaba mi cara, y comenzó a escarbar en mi muela con decisión. Le pregunté si no deberíamos desinflar mi cara antibióticos mediante antes de acometer semejante terapia de choque, y cuando ella me explicó con expresión sabionda que había que solucionar la causa del problema y no solo los síntomas, abatido por el dolor le dejé hacer.

Y ya que a una le dejan hacer, bien podría una aprovechar la coyuntura y hacer algo mejor que hacerle experimentar a uno una nueva dimensión del dolor, y enviarle al “Hostel del FIN del Mundo” (así se llama) con la muela vacía, las rodillas temblorosas, y la parte exterior del poste de una endodoncia anterior rasurado, de forma que según dice la dentista profesional que me atendió el lunes, en Argentina al menos no se puede extraer, y quizá en ninguna parte, dejando en tal caso la extracción de la muela como única alternativa.

De momento la muela vuelve a estar cerrada, y si bien podría no volver a dolerme en los próximos 2 años, también podría volver a escocer mañana, por lo que a mi botiquín se suman los antibióticos.

Gran favor haría esta bella señorita, tanto a la comunidad de afectados por problemas odontológicos, como a la comunidad de Viejos Verdes y Viciosos (la Triple V), si abandonara los estudios de odontología y se dedicara a la prostitución.

Hay en Lavalle un garito que ofrece “¡¡¡Precios Locos Calidad TOTAL!!!, hamburguesas completas a 2 pesos (0,4 €)” Cada vez que pasaba por ahí observaba a los clientes pensando “¿cómo podéis comer semejante cosa?”. Ellos pagan 2 pesos a cambio de una hamburguesa de 2 pesos, y yo pagué 2 pesos a cambio de una consulta odontológica de 2 pesos, y probablemente perderé la muela. Hace un par de días me comí una hamburguesa de 2 pesos. No está tan mal.

La semana pasada el Komandante Pablo lideró la Asamblea Revolucionaria del Fin del Mundo, formada por los residentes más combativos del “Hostel del FIN del Mundo”, hartos del desprecio a su dignidad a la que los somete HFM, ejemplo paradigmático de abismo entre lo ofrecido en su publicidad, y la realidad de unos baños que no cumplen con la obligación de todo baño que se precie, de tragar heces fecales.

Y ha sido precisamente debido al abismo existente entre “Tenemos WI FI las 24 h”, y “Pronunciamos de puta madre WAI-FAI, pero sólo funciona unos minutos al día, y no te vamos a decir cuándo, para darle emoción. Mejor te vas de Shopping”, la razón por la que aún sigo en Buenos Aires intentando concluir unos proyectos, y por la que no dudé en firmar el “Manifiesto de la Asamblea Revolucionaria del FIN del Mundo”, que una delegación de la ARFM entregará en mano en la mesa de negociaciones a la dirección del Estado Mayor del HFM.

Truncados los planes iniciales, me enfrento al reto de cruzar Bolivia haciendo escalas para conocer “El Salar de Uyuni”, y “La Isla del Sol” en Titicaca, Cuzco y Pichu Machu en Perú, sumergirme en la Selva Amazónica, y en mi interior, en un largo viaje hacia el infinito sin moverme del lugar, y volver a BBAA dando zancadas, para conocer una nueva familia argentina en Mar del Plata, y despedirme de la ciudad que me hizo perder la virginidad, y a la que ya siempre amaré, y de los amigos que nunca dejarán de viajar conmigo.

En ocasiones me he preguntado con desazón y extrañeza en el semblante, por qué el universo ha activado la infección de la muela justo en el momento en el que lo ha hecho, me ha presentado a los estudiantes más subnormales de toda la Facultad de Odontología, y ha desactivado incluso los 3 Megas de conexión, que el HMF contrató para aplacar la justa ira de la ARFM, complicando mi viaje. Y me he respondido que TODO, obedece SIEMPRE a un orden superior:

Hace un par de días me dieron las 5 de la mañana, en la terraza de un garito abierto durante las 24 horas, en la ciudad que nunca duerme, celebrando la continuación de la película, charlando bajo la luna con quienes hace no mucho eran mis simpáticos compañeros de celda chilenos, y ahora son mis amigos Pablo (Komandante de la ARFM y artista de circo) y Camilo (bohemio, guionista de teatro, duende, hombre lobo, y fan de Camilo Sesto), y con un panameño muy majo llamado Eligio, cuyos relatos eran complicados de descifrar debido a la melopea que llevaba, mas mereció la pena el esfuerzo, pues Eligio cuenta entre sus fuentes con un veterano residente del Hostel del FIN de Mundo desde sus inicios.

El Hostel del FIN de Mundo, actualmente reabierto con permiso temporal tras ser clausurado por chungo, dio sus primeros pasos de su brillante carrera como “Hostel para Osados”, grabando películas porno en el piso en el que nos alojamos (2), y según cuentan los que cuentan, visitó el lugar la mismísima Chicholina, no sabemos si para rodar o de visita.

Quién hubiera imaginado que la respetable señora de edad avanzada y presencia intachable, recepcionista del HFM, gusta de las tiernas jovencitas, antes de que fuera sorprendida degustando una Web de Colegialas Cachondas. Sí, de esas que os gustan también a vosotros. A ver si ella no va a tener derecho.

Pero la recepcionista, Eligio, y su compañero de celda, quien intenta dormir con la luz encendida, sin éxito debido al terror que lo atenaza, impidiendo también el sueño del pobre Eligio, no son los personajes más pintorescos del HFM. Para pintoresco Martín. Si será pintoresco, que ni siquiera está vivo.

Aunque él no lo sabe, o al menos es lo que contó a quienes lograron comunicarse con él mediante una ouija. Quien primero me habló del fenómeno fue Max, quien decía oír ruidos extraños por la noche. No le di importancia hasta que empezaron a sucederse avistamientos fantasma, por parte de varias personas. Una sombra atravesando un pasillo en la noche. Pablo nos contó que una tarde en la que se encontraba sólo en la habitación, había sentido una presencia sentada en mi cama. Camilo sin embargo la siente junto a la puerta, pues algo le impide internarse más allá del espejo.

Hace un par de años un residente murió en una de las camas de la habitación de al lado. No sabemos si se llamaba Martín.

Los Cazafantasmas de la 14 decidimos entrar en acción, e intentamos comunicarnos con Martín mediante la ouija más cutre de toda la historia del espiritismo, después de que Cazafantasmas Fantasma Maxi (quien duerme debajo de mi litera, en ocasiones con su novio, con quien mece mi cuna al ritmo de su amor) fracasara en su intento por atraparlo con un libro con un tenedor atado a él, colgando de un hilo.

Tuve la intuición de que si acallaba mi mente podría hacer de canal, y os juro que cuando lo lograba, el vaso se movía, si bien sin llegar a ninguna letra, pues apenas podía deslizarse sobre el sucio cuadro. Por ello sé que no lo movió ninguno de los Cazafantasmas. Lástima que un segundo intento en el sótano, con quienes se habían comunicado con él, no llegó a celebrarse.

Durante varios días, tras trasnochar compartiendo mate y charla con diferentes combatientes de la ARFM, he deambulado de madrugada a oscuras por pasillos solitarios, y he meditado en la oscuridad de sus rincones, esperando al “Fantasma de GayLesVille”. Pero entre sus costumbres se encuentran la de no aparecerse al mediodía en la Plaza de la República, junto al Obelisco, y la de no manifestarse ante quien desea el encuentro.

El “Hostel del FIN del Mundo” no es tu hostel, si eres uno de esos turistas tiquismiquis, que ponen malas caras si la cocina no la quieren pisar ni los cerdos en busca de basura, y sólo les cambian las sábanas una vez al mes. Pero no podrías ir a parar a mejor lugar, si eres un aventurero.

En la recepción, un cartel reza: “Sólo discriminamos la discriminación”.

¡¡¡No discriminamos Gays!!! ¡¡¡No discriminamos Lesbianas!!! ¡¡¡No discriminamos Transexuales!!! ¡¡¡No discriminamos el porno en los pasillos!!! ¡¡¡Ni siquiera a los Fantasmas!!! ¡¡¡No discriminamos ni la mierda!!!

¡¡¡Welcome Indiana Jones!!! ¡¡¡This is The END of The World!!!

Atrás quedaron “El FIN del Mundo” y “El Fantasma de GaylessVille”. Hace unas horas he paseado por un jardín habitado por gansos, gallinas, perros y gatos, que se vuelven invisibles o cambian de formas si así lo imaginas, ayudado por la tenue luz de la luna, y la hierba que iba bebiendo (y fumando), acompañado por Fito (un Ravi Shankar de los pastores alemanes), quien cada tanto tiempo cambiaba su lugar de meditación, para meditar a mi lado. Dicen que incluso hay duendes, si los imaginas.

En un momento dado he pensado “¡Este es mi momento!”, y he entrado a escribir esta carta, antes de lo cual he mirado el reloj del ordenador: 2.22. Mi número (2) según la numerología. Interrumpido el relato para degustar un exquisito estofado y un postre a base de delicado chocolate, me han dado las 7:22, y me vais a permitir que me ausente para viajar de nuevo por el jardín, antes de disfrutar de mi merecido reposo, en un segundo intento de cruzarme con algún duende, pues en la anterior ocasión únicamente me he cruzado con una cagada de Fito, pisándola.

30 días para sumergirme en el infinito y volver. La Vuelta al Mundo en 30 días. No es de extrañar que mis sensaciones sean una mezcla de las de los protagonistas del Viaje al Centro de la Tierra, y los de Mr Fogg, quien como bien sabréis, no se detuvo mucho a ver museos.

Phileas Fogg ganó una fortuna, y volvió a casa acompañado de una bella princesa. Pero esa historia la escribió Jules Verne. A mí me toca escribir la mía.

To Be Continued.

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Apr 07

Había decidido sustituir mi encuentro con el maestro Sri Sri Ravi Shankar, quien durante esta semana ha estado maestreando por Buenos Aires, por un encuentro con el Maestro David Coverdale, líder de la banda de Hard Rock más elegante de todos los tiempos: Whitesnake. Pero con un desembolso en dentista en ciernes, me daba cosa dilapidar 5 días de alojamiento (100 pesos) en un espectáculo de un par de horas.

Pero hay espectáculos y espectáculos, y frente a la inseguridad de mi ego, mi YO Superior no dejó de cuestionar la decisión hasta que dejé lo que tenía entre manos (el portátil, pues si llega a ser cierta princesa residente del hostel llamada Catalina, David hubiera tenido que esperar a otra ocasión), y partí sabiendo que no llegaría a tiempo, pero sabiendo que tenía que ir, esperando que ocurriera no sé el qué.

Hacía media hora que la Serpiente Blanca había saltado a escena, y no había entradas a la venta. Intenté convencer a la manada de porteros que guardaban una de las puertas de entrada, de que me dejaran entrar por simpático (pues evidentemente, era exactamente a eso a lo que había ido), pero la respuesta fue acorde a mi confianza en lograrlo, por lo que me tuve que conformar con escuchar a los astros desde afuera.

A medida que uno tras otro, iban surcando el aire los grandes hits de 1987 (“Is This Love”, “Crying in the Rain”…), yo allí en la puta calle, me iba sintiendo cada vez más penoso, patético, mediahostia, waltrapas… ¿Aquella fuerza interior me había empujado hasta Luna Park para escuchar el concierto desde la acera?

Recordé una historia relatada en “La Danza de la Realidad” por Alejandro Jodorowsky, en la que una señora de apariencia muy humilde y harapienta, elevando su vibración logra no solo que la dejen entrar sin pagar a un espectáculo de alta alcurnia, sino que es tratada con extrema gentileza por todos los responsables, quienes la acomodan como si de una reina se tratara. Traté de disipar el sentimiento de penosidad, y elevar mi vibración esperando algún milagro, y cuando el teclista hizo sonar las primeras notas de “Here I Go Again”, necesité intentarlo de nuevo (sería ya el tercer y último intento), pero esta vez en otra puerta con menos gorilas. El chico se mostró más accesible, pero se negó igualmente pues según dijo lo iba a comprometer.

Elevé mi mirada hacia la luna y le dije: “Esta vez me has fallado, viejo” (acostumbro a tratar con Dios a través de la luna, cosas mías), pues así somos los humanos, necesitamos cargar las culpas en algo o alguien, siendo los únicos responsables de nuestra vida.

Cuando ya me disponía a marcharme, el chico me preguntó: “¿Qué te pasó? ¿Te quedaste sin entrada?”. “Me enteré del concierto cuando ya había empezado” mentí cual bellaco. “Si le hubieras ofrecido una propina a alguno de los chicos, capáz que te hubiera dejado entrar” me asesora. “¿Y si te la doy a ti?” indago. “Pero ya te queda poquito”, apunta. “Es para poder contar a mis amigos que he visto a Whitesnake en Buenos Aires”, le hago saber. Dicho lo cual se olvida de la propina, y me abre la puerta con disimulo mientras me dice: “sube por esas escaleras”.

Y subí por aquellas escaleras como alma a la que persigue la Guardia Civil, y no, no daban a los camerinos donde esperaban media docena de groupies semidesnudas esperando a Coverdale esnifando coca, pero sí que daban a unas gradas situadas frente al escenario en el que los Monstruos del Rock despedían el encuentro.

Me arrodillé primero, dando gracias al universo siempre tan gentil, y recibí el tema en postura de levitación, el cual acabó, acabando también el concierto. Y os puedo asegurar que nadie de entre aquellas miles de personas, disfrutó de ese último tema tanto como lo hice yo. De hecho salí tan contento que me compré un niqui (remera le llaman).

Y bueno…, aún no elevo mis vibraciones como la Diosa de la que habla Jodorowsky, pero puedo contaros que he visto a Whitesanke en Buenos Aires, sin pagar.

Now are you ready to rock
Children of the Night
Are you ready to roll
Children of the night

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Apr 07

Comenzó con un ligero aunque molesto y amenazador dolor en una muela, que afronté como no podía ser de otra forma, con optimismo (“nada que no solucione unas sesiones de meditación, seguro que remite”). Mas no es el del dolor el estado más óptimo para meditar, y tuve que suspender la redacción de “Palabras para…”, y acudir a una farmacia cuando ya no fue posible la concentración, y dificultosa la respiración. De poco sirvieron las pastillas, pues pasé la noche en vela, palpando el crecimiento sin fin de mi cara.

A la mañana siguiente, transformado en el Hombre Elefante, y ante la atenta mirada de los viandantes, partí en busca de un hospital desde el que tras varios pases de pelota, me enviaron a la facultad de odontología (2 pesos la consulta, y 13 la cura), donde con un equipo prehistórico aunque funcional, una bella estudiante me hizo experimentar un nuevo concepto del dolor, al inyectarme anestesia en mi súper flemón.

Algo no iba bien. Consultó con varios compañeros, y tras sacarme una placa me comunicaron que un tornillito de una operación anterior imposible de extraer, imposibilita la cura, y deja la extracción de la muela como única alternativa.

11 de cada 10 dentistas recomiendan que en lugar de subirte a un colectivo con las rodillas temblándote por el dolor, para compartir un viaje de casi una hora de pie con decenas de sardinas en lata, te pegues un tiro en la nuca tú mismo. Ahí me hubiera gustado ver a Shankar respirando.

Mis compañeros de celda me cuidan bien ofreciéndome cuanto pueden, y aunque pudiera parecer que una cara inflada no es lo más adecuado para ligar, se han acercado mujeres que apenas me habían dirigido la palabra: “¿Qué te ha pasado? ¡Uuuuuuuuu! ¡Poooooobre!

Mi cara se recupera poco a poco, tras lo cual, posiblemente el lunes, tras 34 años conmigo, me dejará porque no la he cuidado bien. En ese sentido las muelas son como las mujeres, grandes maestras.

Ignoro lo que me enseñará la maestra ayahuasca, pero conozco la enseñanza de la maestra muela: “Lo único necesario para ser feliz, es que no te duela nada”

Sedlo.

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Apr 07

Cuando me adentré en el País de las Mariposillas, lo hice con la disposición de quien da inicio a un nuevo viaje tras un bello viaje. Adorable incertidumbre.

Deslizábame pausado a través de senderos solitarios bañados por el sol, dejándome sorprender por la belleza de las flores y las mariposillas, y el buen rollo de la biodiversidad en su conjunto, mosquitos inclusive, los cuales me castigaban durante unos minutos para que el resto del tiempo disfrutara del exquisito gustazo de ser importunado únicamente por moscas.

Llegué así a un punto de espectacular gusto visual, pues alzábase ante mí la naturaleza virgen con el telón de fondo de una civilización futurista, el progreso. No les extrañe por tanto que fuera en ese punto en el que me transformé en el “Señor de las Moscas y los Mosquitos”, aunque justo sea reconocer que el faso jugó su papel en este cuento.

Jugué al divertido juego de adentrarme en la espesura de la jungla a lo loco, gozando de la incertidumbre, en lo que a encontrar el camino de vuelta se refiere, y encontrarlo no más, un señor con aspecto de vicioso me miró con codicia cuando nos cruzarnos, por lo que sospeché que acababa de visitar un espacio en el que los viciosos se hacen cosas de viciosos, o no.

Me alejé del lupanar para transitar de nuevo errante, caminos solitarios bañados por el sol, mas el inexorable fluir del tiempo hacía ya mella, y la divina luz que ilumina el camino azotaba mis ojos semicerrados, en lugar de iluminar la salida. Sopesé con desazón la opción de retroceder lo andado en busca de civilización, con el riesgo de desandar cualquier cosa menos lo andado, pero tras recitar con aplomo “hacia atrás ni para coger impulso”, y avanzar con gallardía durante unos minutos, divisé un oasis con palmeras a la orilla del Río de la Plata, donde vive el alquimista.

Que ricos son los Oasis para meditar y para leer las aventuras de una viajera que se integra e interactúa con los mensajeros frikis que el universo le envía, en un viaje psicodélico en el que el destino no importa, pues el viaje es el objetivo. No osaré describir la obra ni calificarla, sino que me limitaré a extraer un párrafo:

-¡Estoy de acuerdo contigo! - Dijo la duquesa – Ya lo dice el refrán: “Aunque la mona se vista de seda… ¡mona se queda!”. Dicho en pocas palabras: “Nunca imagines no ser aquello que a los demás les parece que eres o que pudieras haber sido o pudieras llegar a ser, sino… ¡todo lo contrario!”.

-Mucho le agradecería- dijo Alicia con mucha delicadeza- que me diera todo esto por escrito, porque así, de viva voz, pierdo un poco el hilo.

Como en tantas ocasiones, paré para respirar y me pregunté: ¿Quién soy?

“¿Qué es lo que más te gustaría saber?” Me preguntó el Brujo hace ya cosa de dos años. “No sé, nada en particular, un poco de todo”. “De acuerdo. Pues lo primero que te voy a decir es lo que tú no me has querido decir: “lo que más te gustaría saber, es quién eres”.

El Brujo practica la magia blanca, y estas fueron las primeras palabras de un encuentro en el que llegarían las primeras revelaciones, escritas en las estrellas en el momento de mi nacimiento, comienzo de un nuevo viaje tras un bello viaje.

Había oído hablar de la Planta Maestra, y sabía el papel que algún día jugaría en mi búsqueda, así como también sabía que aún no estaba preparado para ese viaje. Pero cuando el paseo latinoamericano tomó forma, tomó la forma de que este viaje iniciático concluiría en la selva peruana. Aunque hay momentos de duda en los que me pregunto si llegaré a mi destino preparado para atravesar esa puerta.

Charlaba sobre el proyecto con un amigo, el cual me dijo “Pienso que tu viaje va a ser similar al de las “Nueve Revelaciones”. “Yo también”, respondí con la cabecita llena de chamanes, selvas, aventuras, e incluso guacamayos. Pues al igual que el protagonista de la novela de Redfiel, viajaría a Perú tras el conocimiento. “Pero este chavón se va encontrando con “chamanes” durante el viaje, se aloja en algunos hogares idílicos cultivadores de belleza, en los cuales, en virtud de la Ley de la Atracción y “la Primera Revelación”, se suceden los encuentros necesarios a cada momento, con artistas, investigadores…, y tú estás en una terraza bebiendo Quilmes, mientras te alojas en un Hostel en el que el primer chamán con el que te cruzaste, reprendía a sus compañeros de celda avisándoles de que tiene los condones y los consoladores contados…”

Pero cuando comienzas a disfrutar de lo que te ofrece el presente en lugar de los objetivos futuros, como Bill Murray en “Atrapado en el Tiempo”, o Alicia en el País de las Maravillas, la magia empieza a desplegarse, y la Primera Revelación se revela. Probablemente no en un día. De hecho uno de mis primeros intentos para conectar con la magia consistió en una excursión nocturna por la Boca en busca de un garito en el que se celebraría una conferencia del Grupo Mísitco “Conocimiento de sí mismo”. Excursión infructuosa en cuanto al objetivo marcado, en tanto que nadie contestó a mi llamada, pero iniciática como todo viaje. No digo yo que si te paseas por este barrio por la noche con una cámara digital colgando, vaya a continuar la cámara el viaje contigo, pero cuando vas preguntando a la peña por la fábrica de alpargatas (en la que me he comprado unas zapatillas a precio de fábrica), nadie te causa un contratiempo.

Al día siguiente consulté la Web de los iluminados y me encontré con una graciosa e interminable lista de actos adúlteros (la cual recomiendo ojear durante un par de minutos), tras lo cual envié una consulta al grupo en cuestión, solicitando un auxilio que me han denegado, por lo que mi búsqueda deberá proseguir por otras vías:

Hoy he consultado la Web, y al llegar a esta página:

http://espanol.geocities.com/guiestudioyoes/detallesadultero.htm

Me he propuesto memorizar cada uno de los casos de adulterio, para no incurrir en acciones que me alejen de la creación de los cuerpos existenciales con los que experimentar dimensiones superiores. Y al llegar a esta parte:
Introducir phalos artificiales:
bolas tubos bombillos velas botellas vidrios cañas zanahorias cauchos pepinos cera pesarios cosas pesas madera plásticos mazorcas plátanos dedos manos

Me ha surgido una duda: ¿La introducción de micrófonos no es considerado adulterio, o lo incluyen en el grupo “cosas”?

Gracias de antemano por la aclaración.

Tenía proyectado acudir a una conferencia sobre Metafísica en el Hotel Bauen en conmemoración del aniversario de la ascensión y coronación del Maestro Saint Germain, pero no dudé en re proyectar cuando llegó el mensajero Nahuel, desde Pablo Nogués, pues bien merece la pena tomar dos colectivos y un tren (e incluso errar perdido por sus calles) para llegar a Quito’s Palace. Si algo puedo decir es que se trata de un lugar que ofrece. Es tanto lo que ofrece que se dan ocasiones en las que uno tiene que alternarse entre una conversación metafísica con Tres Reinas, o la música de los Tres Reyes, con el punto culminante en el que uno de los Reyes y una de las Reinas, me dedican “Palabras para Julia” del poeta José Agustín Goytisolo, y ella me mira y señala al resto del grupo mientras canta: “Tendrás amigos, tendrás amor”

A la celebración y a los encuentros del día, les sucedieron una plácida noche, y un no menos plácido día siguiente en el que la lectura bañada en sol y mate, de un tal Sri Sri Ravi Shankar que las Reinas mensajeras me dieron a conocer (“la respiración tiene un gran secreto para ofrecerte, es el eslabón entre el cuerpo y la mente”), se ve felizmente interrumpida por simpáticos visitantes, cada cual con su película.

“¿Quién soy yo?” me había preguntado una vez más. “¡Respira!” respondió Shankar. Me lo habían repetido varios maestros antes: El Maestro Espiritual del Bode, Ángel Belleza: “¡Respira! ¡Es increíble! ¡Es Belleza!”. Eckhart Tolle en El Poder del AHORA: “Concéntrate en la respiración, pues la mente no puede hacer eso y pensar al mismo tiempo”. Yago “El Brujo Blanco”: “Concéntrate en la respiración. Una hora de meditación sirve más que leer 600 libros”. Pero al principio resulta severamente aburrido, y la mente gusta más de perderse en pensamientos sobre la concha de su madre. Por primera vez, en el Oasis de la Reserva Ecológica Costanera Sur, vislumbré el secreto de la respiración.

Caminaba satisfecho hacia la salida, pensando que los Oasis son ricos para meditar y leer las aventuras de una viajera psicodélica, pero también para compartir, como bello sería compartir la puesta de sol que se avecinaba, con alguna mariposilla del País. ¡Sorpresas te da la vida! Giré la cabeza para comprobar que a escasos metros avanzaba hacia mí la linda mariposilla, y me paré en el mirador que el destino había colocado para nosotros. Como no podía ser de otra forma, ella también se paró. Cuando contemplando el bello ocaso, escuché su voz: “Hola”, maravillado ante la maravilla, me giré hacia ella sonriente, para ver que se lo decía a un teléfono móvil.

Una puesta de sol en Costanera Sur, merece ser disfrutada aunque la mariposilla que estaba llamada a compartirla contigo, siga su camino charlando con su noviete.

Palabras para Marian.

Tú no puedes volver atrás
porque la vida ya te empuja
como un aullido interminable.
Hija mía es mejor vivir
con la alegría de los hombres
que llorar ante el muro ciego.
Te sentirás acorralada
te sentirás perdida o sola
tal vez querrás no haber nacido.
Yo sé muy bien que te dirán
que la vida no tiene objeto
que es un asunto desgraciado.
Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.
La vida es bella, ya verás
como a pesar de los pesares
tendrás amigos, tendrás amor.
Un hombre solo, una mujer
así tomados, de uno en uno
son como polvo, no son nada.
Pero yo cuando te hablo a ti
cuando te escribo estas palabras
pienso también en otra gente.
Tu destino está en los demás
tu futuro es tu propia vida
tu dignidad es la de todos.
Otros esperan que resistas
que les ayude tu alegría
tu canción entre sus canciones.
Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti
como ahora pienso.
Nunca te entregues ni te apartes
junto al camino, nunca digas
no puedo más y aquí me quedo.
La vida es bella, tú verás
como a pesar de los pesares
tendrás amor, tendrás amigos.
Por lo demás no hay elección
y este mundo tal como es
será todo tu patrimonio.
Perdóname no sé decirte
nada más pero tú comprende
que yo aún estoy en el camino.
Y siempre siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.

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Apr 07

Una vez más he vuelto a ser adoptado por una Gran Familia de esta gran ciudad, con la que he vivido un domingo de lujo: la familia de nuestra querida Lady Marian.

Una vez más he de hablaros de un Rey de un hogar repleto de hermosa vida, y un artista del asado argentino, que no toca la guitarra (que yo sepa), pero es un conversador con el que charlar durante exquisitas horas es, como dicen por estos pagos, un gustazo, pues su paz interior es la de un Lama, y la serena fluidez de sus palabras, la de quien ha practicado la meditación, aunque quizá ya nació con ese don: Don Rubén.

Meditación es algo que trato de hacer cada día, fundamentalmente en momentos estratégicos, como al despertar, tras lo cual, y antes de salir del lecho barracal, visualizo un día perfecto y fluido, pues es la intención un arma poderosa para la creación.

Hace unos días cometí la imprudencia de dedicar esos estratégicos minutos a pensar en la precariedad de “Depravation Hostel of Barracas”. Al ir al baño me lo encontré inundado. Bajé a desayunar mi agua caliente con sobre de café y alfajor, y tanto los alfajores como las cucharillas de plástico se habían agotado, por lo que tuve que mezclar el azúcar con un cuchillo de plástico, y di las gracias por no tener que hacerlo con la punta del…, dedo. Fui a por mi portátil y entre mi taquilla y yo se interponían máquinas de gimnasio, una de las cuales me chafó el dedo gordo del pie al apartarla de mi camino. Por supuesto de la conexión a Internet ni hablamos.

Tomé la firme determinación de seleccionar y cuidar mejor mis pensamientos en adelante. La conexión a Internet está funcionando durante buena parte de la jornada, cosa que no había ocurrido jamás. Los baños se mantienen más limpios que de costumbre. Los alfajores cutrones han sido sustituidos por deliciosos panecillos con mantequilla, y tras dos semanas, por fin he logrado que me cambien las sábanas. Si a todo ello sumamos que Marian me ha prestado un saco de dormir, puedo decir que me siento como si estuviera en el Sheraton.

Por lo demás, continúo tachando de mi lista de lugares que visitar y actividades que realizar, los objetivos alcanzados: el viernes disfruté junto a mis amigos de “Polvorines Town” (también conocido como Julian’s Town), de una magnífica comedia en Corrientes, “Con la pulga en la oreja”, con 13 actores en escena (dos elfas con el culo al aire inclusive), por 5 pesos (1€), y de amena conversación regada de cerveza, en San Telmo. ¡¡¡Uuuuuuuu!!! ¡¡¡No sabés!!!

Y en lo que a Cafés de alta alcurnia respecta, además del Richmond, he saboreado también un Capuchino a la italiana, y una sabrosa tarta de queso en “London City”, en el que transcurren algunos pasajes de la novela “Los Premios” de Julio Cortazar, y un “Chocolate al Cognac” en el café más emblemático de Buenos Aires, el rey de los cafés porteños, el más antiguo del País, el más señorial, con sus columnas, mesas de mármol y vitraux de colores, donde se reunía la intelectualidad porteña, desde la poetisa Alfonsina Storni hasta el pintor de la Boca, Benito Quinquela Martín: El Café Tortoni.

He leído en mi guía, que más cerca en el tiempo, también pasaron el rey Juan Carlos de España y Hillary Clinton, que dejaron sus autógrafos en un gran libro de firmas, por lo que cuando el dueño del Tortoni me suplicó que dejara el mío, le respondí que mi firma ni puede ni debe aparecer tan cerca de la del jefe (por la gracia de Francisco Franco) de unos ejércitos de Mar Tierra y Aire, por muy campechano que sea.

Y aunque no se hallara en mi lista, el sábado participé con mis convecinos en unos festejos, con una ópera en plena calle, con tres tenores y una soprano, organizada por la “Asociación Vecinal República de Barracas”. Para que luego digan los snobs de Puerto Madero que somos unos delincuentes, pordioseros, e incultos. ¡Qué se habrán creído!”

Siempre he sido persona de fácil apego: apegado al pasado y al presente, a las costumbres, a los lugares de siempre, a las gentes con las que comparto la vida. Cuando proyecté un viaje que comenzaría en Buenos Aires, sabía que disfrutaría de esta ciudad, pero no sospechaba que en dos semanas me apegaría a ella, y menos al Gay & Lesbians Hostel de Barracas, hasta el punto de sentirme ya, en mi barrio. Llega la hora de partir, y vuelvo a sentir esa fuerza que me pega a la zona cómoda, que hace no mucho era Eitza, y ahora es Barracas.

La vida del viajero es una continua sucesión de encuentros y despedidas. Cuando te despides de personas y lugares que han tocado tu corazón, pretendes y quieres que sea un “Hasta Otra”, pero sabes que es muy probable (y en algunos casos, seguro) que no vuelvas a verles, aunque de alguna manera viajen contigo por siempre.

Dentro de unos días tendré que decir “¡¡¡Hasta Otra!!!” a Buenos Aires, a Barracas, al Hostel de las sábanas de seda y sus variopintos moradores con los que me he encariñado, y a buenos amigos, para poder decir “¡¡Hola!!! ¿Cómo va?”, a otras almas que ya están esperando mi llegada, para que podamos decirnos al cabo de otro segmento, “¡¡¡Hasta Otra!!!”.

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