Yin Yan Viaje de la Vida

SUEÑO 1

 

Tengo que ir al instituto a mirar los resultados de unos exámenes y estoy nervioso. De repente me hago consciente de que soy el soñador, y decido que he suspendido un par de asignaturas porque quiero experimentar eso. Acto seguido vuelvo a caer en la inconsciencia y continúo soñando… Pero al despertar recuerdo el breve lapso consciente.

 

SUEÑO 2

 

Me encuentro acompañado de alguien en una especie de banco o entidad financiera donde hay fajos de billetes en una habitación. Estamos solos y decidimos llevárnoslos, pero cuando estoy cargando los billetes en mi mochila entran y nos descubren (policías creo). Yo intento mantener la entereza; mantenerme presente para no derrumbarme; pero pienso en el disgusto que se va a llevar mi madre, y el dolor me resulta tan insoportable que pienso: “esto no puede estar pasando”; y un grado mayor de conciencia aparece. Les digo a los polis: “¿no os parece muy extraño todo esto; que estuviéramos en este banco solos, sin ninguna vigilancia?”. Ellos responden: “¿quieres decir que esto es un sueño?” “¡Claro!” les digo. Y en ese momento despierto.

 

SUEÑO 3

 

Junto con otro preso me escapo de la cárcel y vivimos una fuga y persecución hasta que nos capturan (hasta que yo lo decido, pues soy consciente de ser el soñador). Despierto del sueño dentro del sueño. Pero ahora soy el observador de una película en la que alguien ha soñado que era un preso fugado. Antes de que la película me lo revele intuyo el final: mi amigo y yo en realidad somos carceleros, y hemos soñado ser presos fugados; hemos experimentado ser “el otro”.

Esa misma noche, durante otra parte del viaje (también consciente) deambulaba por una “Casa Encantada” habitada por espíritus, monstruos (lo desconocido). En ambos sueños he sentido temor, y en ambos me ha acompañado el siguiente pensamiento: “si sabes que estás soñando ¿por qué temes?”.

 

Te he relatado los 3 más significativos de una serie de sueños que tuve hace no mucho tiempo, portadores de un Mensaje que se repite.

 

Recuerda tus vacaciones de hace 2 años (por ejemplo) ¿No es como si fuera un sueño? Nada de aquello existe, ¿verdad? En ese sentido no hay ninguna diferencia entre lo que sucedió hace 2 años, y lo que sucedió hace 2 segundos (tampoco existe) Y nada que ahora no exista ha sido nunca REAL, pues lo Real lo ES Eternamente, no durante un segmento de tiempo. De hecho nada existe durante un segmento de tiempo, pues todo muere en el momento en el que nace.

 

Era una tarde de sábado cuando tomé Consciencia de ello durante una de mis reflexiones en el “Ekaitza”. Me di cuenta de que cada palabra que se pronunciaba; cada gesto; cada movimiento que se producía, moría en el momento en el que nacía.

Subí a casa pensando y sintiendo que estoy experimentando una realidad virtual (Matrix) Cuenta Drunvalo Melchizedek en una conferencia, que la NASA ha descubierto que vivimos literalmente en un holograma. No sólo la NASA; también yo lo descubrí, y te invito a que hagas la prueba: intenta caminar en estado de meditación; si lo consigues, experimentarás que Siempre estás AQUÍ y AHORA. Es como si caminaras sobre una de esas cintas que se utilizan para correr en los gimnasios. Es el holograma el que se mueve. Yo no me desplazo hasta mi casa. Es mi casa la que viene a mí.

 

Tras cenar, una voz interior me invito a ver un capítulo de la serie “Dr en Alaska” (la que tocaba; voy en orden) Precisamente en ese capítulo (“Cena a las 7:30”) Joel toma por accidente una especie de ayahuasca preparada por Ed (joven aprendiz de chamán) y viaja a otra realidad en la que cada personaje de la serie interpreta otro papel distinto. Pero todos ellos sienten la llamada de su verdadera naturaleza (la de su personaje habitual en la serie)

“El hombre nace ciego” dice Christ hacia el final del capítulo. “Somos pequeños topos haciendo túneles bajo la tierra, inconscientes del cielo que está sobre nosotros. La única información que nos abrirá los ojos es el conocimiento de nosotros mismos. La respuesta a todas las preguntas está aquí”, dice señalando el corazón.

Cuando el protagonista “despierta”, termina el capítulo con una canción que dice: “En casa… ahí es donde quiero estar. Recógeme y llévame de vuelta… improvisemos sobre la marcha… tengo los pies en el suelo pero la cabeza en las nubes. Está bien, sé que no pasa nada”.

 

El mensaje que ocultan los tres sueños que te he relatado es bastante obvio. Sin embargo absolutamente TODOS los sueños ocultan un mismo Mensaje: PARECE Real… Pero no lo es

 

Todo lo que pasa, PASA… Y el pasado no existe…

 

Ahora comprendo por qué decía Jiddu Krishnamurti: “No me importa lo que pase”.

 

Viajero de Mundos Interiores y Exteriores



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