CAPÍTULO XIII: “Yuspajara” El Viaje del Guerrero
Apr 07

25 de Julio del 2008 (día del no tiempo en el calendario Maya), 1:30 AM aproximadamente.

Artísticas formas de vivos colores decoran de pronto el escenario de mi mente, en el preciso instante en el que me siento en la taza del váter. El cofre del tesoro tras el cual crucé un océano, abre su tapa súbitamente en tan gracioso instante, demostrando que la planta maestra tiene sentido del humor. El esperado y a la vez temido momento, ha llegado.

“¡Espera! Concédeme unos minutos para concluir la purga, y llévame contigo a explorar el reino de lo no manifestado”, solicito. No hay piedad. Acto seguido me encuentro de rodillas, con los pantalones y los calzoncillos en los tobillos, y la cabeza metida en una cloaca transmutada en pozo iniciático en forma de espiral de colores, de profundidad insondable, de donde salen extraños sonidos de ultratumba que exigen un tributo en forma de bilis y dolor. Definitivamente tiene sentido del humor.

Al otro lado de la puerta me espera la selva. Pero… ¿no me había trazado el destino una ruta que concluiría en el Valle Sagrado de Cuzco? Los caminos del Señor son inescrutables. Retrocedamos.

29 de Junio del 2008 (día de la victoria gallega en la Eurocopa en el calendario gregoriano), las tantas de la madrugada aproximadamente.

Apoyado en una de las paredes del Ukukus, a donde he ido a tomar el último sorbo con la mejor banda de Cuzco tras el concierto del Mandelas, sopeso la retirada, pues en pocas horas he de viajar a Valle Sagrado, donde meditaré y me prepararé para jugar la gran final (que poco tiene que ver con la final de la Eurocopa), cuando me intercepta la mágica sonrisa de la Diosa Inca, interceptando también mi viaje. Aún no lo sabía, pero ese fue el momento en el que se abrió la tapa del cofre del tesoro tras el cual crucé un océano.

Mediados de Julio del 2008

¿Significa esto que la tapa del cofre del conocimiento no va a abrirse en esta ocasión? No ser capaz de dietar como exige la ayahuasca, cuando Eva, sus manzanas, y su serpiente te tientan con sus irresistibles encantos, es perfectamente comprensible, pero no ser capaz de hacer una llamada telefónica para informarte sobre la sesión en la que pretendes participar…., es también comprensible tratándose de mí, por lo que tras enterarme de que las sesiones han concluido y el chamán ha vuelto a la selva, me insulto durante unos minutos por haber perdido un tren importante, y trato de consolarme recordando una frase que he leído esa misma tarde: “Las oportunidades que te brinda la vida son como el colectivo 17 que te lleva del Microcentro a Constitución (la frase citaba un bus londinense), a los 10 minutos pasa otro”.

24 de Julio del 2008, X AM

Los velos que ocultan la realidad van retirándose a medida que avanzas por tu camino, y siempre llega el ahora en el que ves lo que no veías en otro ahora anterior. Perdí aquel tren para poder tomar un bus hacia Infierno, en Puerto Maldonado, que es exactamente el destino final que fijé antes de comprar el billete a Buenos Aires.

Pensé que Chakira era mi último enlace con la ayahuasca, pero de alguna forma fue mi enlace con RoxAna, quien me guía hacia la casa de Ignacio. Ella duerme a mi lado mientras el autobús surca la noche hacia mi destino, y yo repaso mentalmente los últimos meses de mi vida. Como ya dejé escrito en una carta anterior, la vida siempre me ha dado más de lo que creía poder lograr.

24 de Julio del 2008, 18:00 h aproximadamente

Acabo de recibir la noticia y trato de asimilarla: no será dentro de un par de días, sino dentro de un par de horas. No es temor, ni excitación, ni calma, pero tiene un poco de todo lo anterior y algunas sensaciones más, lo que siento mientras aguardo la hora de la verdad, tumbado en una hamaca.

24 de Julio del 2008, 20:00 h aproximadamente

No sabe tan bien como un gazpacho, pero tampoco es tan asquerosa como me habían dicho. Ana (argentina), Rita (peruana), Edson (chileno) y servidor nos tumbamos en nuestras esterillas enfrente de Ignacio, a quien no entiendo un pedo de lo que dice. No hay vuelta atrás, solo resta esperar. Embriagadora incertidumbre.

24 de Julio del 2008, 21:00 h aproximadamente

Bueno…, parece que se toma su tiempo antes de pronunciarse. Seré tan paciente como ella.

24 de Julio del 2008, 22:00 h aproximadamente

¿Tanto temor para esta mariconada? ¿Y este chamán de tres al cuarto que no canta ni ícaros, ni guainos? Seguro que nos ha dado agua del Tambo Pata mezclada con lodo. ¡Cálmate! ¿Y la paciencia? “¡Cha, cha!” exclama Ignacio entre escupitajo y escupitajo. “Su labor no es visible para los sentidos, él está trabajando en otra dimensión”, me explica otra voz.

24 de Julio del 2008, 23:00 h aproximadamente.

¡Por fin sucede algo! Tengo ganas de ir al baño. Tras experimentar el poder purgante de la abuela, regreso a la cabaña en el momento en el que mis compañeros preguntan preocupados “¡Ignacio! ¿Se encuentra bien?” “¡Cha, cha!” intercala el Taita entre otros gruñidos”. “¡Tócate los huevos!, esto también me tenía que pasar a mí. Llego al temido encuentro con el más allá, y le da un soponcio al chamán”. Pero al chamán no le dan soponcios. Él trabaja en otra dimensión. Y mientras lo hace yo empiezo a aburrirme, por lo que desoyendo los consejos enciendo mi porro de maría.

24 de Julio del 2008, 24:00 h aproximadamente.

Rita toma otra dosis, pues no ha sentido nada. Yo decido seguir esperando. “¡¡¡Arranca los velos, estoy preparado!!!”. Ni puto caso. Quizá, de la misma forma que Santiago viaja hasta las pirámides de Egipto para descubrir que el tesoro se encuentra enterrado en las ruinas de la vieja iglesia andaluza donde dormía cuando tuvo el sueño (El Alquimista), yo he tenido que viajar hasta el Amazonas para descubrir que las respuestas no me las va a dar ninguna planta. Sólo tengo que dejar de buscar.

“Bla bla bla bla ¡Déjate de huevadas! ¡Quiero visiones!

24 de Julio del 2008, 01:00 h aproximadamente.

Ignacio me pregunta cómo lo llevo. En tanto que no le entiendo un pito, Rita traduce. Les explico que estoy bien, aunque sin lanzar cohetes, y que al ser mi primera vez, ignoro si hará efecto más tarde o ya no hará nada, esperando en vano alguna orientación.

Yo aquí no he venido para contemplar el techo: me sirvo una nueva dosis. En esta ocasión su sabor es más horrendo. ¿Me está regañando? ¿No se lleva bien con marichu? ¡Celosa! ¡Mujeres!

24 de Julio del 2008, 01:30 h aproximadamente.

¿Aún quedan residuos tóxicos que limpiar en mi interior? Parece que sí. Vamos allá.

Aunque me hubiera gustado pasear entre los árboles y las dimensiones ocultas, el terrible malestar me obliga a volver a la cabaña, tras el cómico, esperpéntico y doloroso espectáculo con el que he dado comienzo a este relato. Aunque no tengo más que ofrecer, ella me habla con sonidos de otro mundo, y continúa estrujando mi estómago, por lo que agarrado al cuenco a dos manos, le doy lo único que puedo dar: mi aliento.

Es en el momento más aciago, cuando descubro que Edson no es otro viajero en busca de una experiencia con la ayahuasca, sino ayudante y aprendiz de Ignacio. Es él quien me devuelve a la vida soplando tabaco en mi coronilla.

Ahora sí, cuando ya todos se han retirado a descansar, también Ignacio concluye su labor en la sombra, y yo puedo salir, aún noche oscura, a pasear entre los árboles y los duendes, inundado por una profunda paz. Ni las artísticas formas de vivos colores, ni los sonidos del más allá vuelven a hacer acto de presencia. No hay visiones, pero mi felicidad es completa. Puede que las respuestas vayan llegando paulatinamente con el tiempo, pero de alguna forma siento que me ha pedido que vuelva. Esto acaba de empezar. De pie en medio de la oscuridad, con la mirada perdida hacia el Tambo Pata, alguien a mi espalda me acaricia. Es hora de descansar. Dulce final.

Querido Edson, aprovecho para darte las gracias una vez más. Espero volver a encontrarte en Infierno en el 2009. Aún nos quedan muchas canciones que interpretar.

No fue fácil sino una prueba, decir hasta luego a la habitación de Juán plagada de arañas y de amor, al maestro y amigo Chakira, a Cusco, a RoxAna…, pero como había revelado el sabio Comandante, había un círculo que cerrar en Córdoba, y tenía tres días para abandonar Perú, cruzar Bolivia y alcanzar mi objetivo en Argentina.

30 de Julio 22:00 h

Abandono Cuzco conversando con dos viajeros (brasileño e inglés) acomodado en un asiento semi cama VIP de Luxe que lo flipas. Digo yo que la plaza sería realmente VIP si hubieran encendido la calefacción, pero cuando el abrigo que has colocado contra la ventana queda pegada a la misma por una capa de hielo de varios mm, lo que es de Luxe es llegar vivo a tu destino: Puno, 4 de la madrugada. Emprender un viaje de estas características en el que partes sin saber cuáles serán los segmentos, ni cómo los recorrerás, ya es suficientemente emocionante. Si además le añadimos malestar y síntomas febriles, la cosa gana aún más interés. El abrigo cubierto por una capa de hielo no me lo puedo poner, por lo que me veo obligado a salir del autobús para informarme sobre las diferentes posibilidades para cruzar la frontera, cubierto por mi fina y harapienta chaqueta. Un señor me informa de que puede trasladarme en su coche a Desaguadero, desde donde podré cruzar la frontera y llegar a La Paz, por un precio más económico que el del autobús. Sólo hay que esperar a que otras dos personas se incorporen a la expedición. Tras recuperar mi mochila subo al segundo piso del bus a por el resto de mis efectos personales, para encontrarme al volver a bajar con que han cerrado la puerta y se han marchado a dormir. Estoy secuestrado y el coche se irá sin mí. Cuando a las 6 de la mañana abren de nuevo las puertas de mi prisión, descubro que el autobús que me llevará desde Puno hasta la Paz no es mucho más caro que la opción que perdí, y que si aquellas puertas no se hubieran cerrado en ese preciso instante, me habría marchado sin mi portátil. Aunque físicamente sigo jodido, mi alma resuena con el TODO y da las gracias. El universo tiene curiosas formas de ayudar.

31 de Julio 17:30

Tras haber sufrido colas y trámites luchando contra la fiebre, he atravesado la frontera y me encuentro en La Paz. Tengo el tiempo justo para hacer unas compras y tomar el autobús que atravesará Bolivia y me dejará en la frontera de Villazón. Necesito sacar dinero, pero los cajeros acaban de ser cerrados, pues una turba de mineros enojados recorre las calles lanzando cohetes. Las fuerzas del (des)orden no intervienen, aunque hay enfrentamientos entre los manifestantes y otros ciudadanos. In extremis abren un cajero, saco dinero, compro, corro, meo, recupero mis pertenencias y subo al bús. ¡UFFF!

1 de Agosto 18:00

La Quiaca (Argentina), el autobús que me llevará hasta Córdoba no saldrá a las 19:00 como me había informado la amable empleada de la compañía, sino a las 12 de la noche, y tras llegar a las 4 de la madrugada a Jujuy, tendré que esperar 2 horas para hacer un trasbordo. Lo que en principio parecía una putada, fue lo que me posibilitó conocer y disfrutar de la compañía de Eduard, bella alma Limeña rumbo a Buenos Aires en busca de una vida mejor, quien me abrió su corazón. Espero amigo, que la vida esté fluyendo con amor para ti en Buenos Aires, y que no olvides que pronto tendrás que demostrarme que tu ceviche es tan sabroso como dices.

2 de Agosto 21:00

Una simpática argentina natural de Jujuy llamada Roxana, ha sido mi última compañera de viaje y de conversación. Un microbús que partirá a las 22:00 me llevará de Córdoba capital hasta Agua de Oro, donde me esperan mis anfitriones. Si el evento al que estaba invitado se celebró durante el día, me lo he perdido.

“¿Cómo te trató la ayahuasca gashego?”, me saluda el Comandante cuando aún no he puesto el pie en tierra. Debido a un pequeño despiste técnico de Sergio, anfitrión, organizador, y artista de altos vuelos, la información no era correcta, y el evento se celebrará cuando mis pies caminen sobre Portugal en pos de otro eventazo.

“¿Cómo te trató la ayahuasca gashego?”. El recibimiento de Quito y Nahuel en la parada, y del resto de mi familia adoptiva en la casa, la cena junto a todos ellos, mientras les contaba mis aventuras, la excursión al río, la paz junto al fuego de la chimenea compartida con Nahuel e Inti… No era necesario ningún evento músico teatral. El círculo que se abrió en abril en Pablo Nogués, sólo requería del reencuentro para cerrarse a la perfección.

5 de Agosto Buenos Aires

El Hostel del Fin del Mundo, sucio pero vivo, que tantas emociones me brindó, ha muerto. La mayoría de los que allí conocí lo han abandonado en pos de una vida mejor, y por sus lúgubres pasillos, ya no camina ni el Fantasma de GayLessVille.

Debido a problemas técnicos no estuvieron todos los que son, y no pude despedirme de Marian como se merece, a pesar de lo cual, Vanesa, Camilo, Pablo, Eligio y servidor pusimos un broche de oro a toda esta película. De entre los escasos momentos de tensión que he sufrido durante este viaje, se encuentra el traslado al aeropuerto de Ezeiza, pues no las tenía todas conmigo en cuanto a si lograría llegar a tiempo para facturar mi equipaje, pero aunque lo hubiera perdido, esa última noche y ese último desayuno merecieron la pena y la vida.

Nahuel es testigo de que ya en abril esperaba con ilusión el reencuentro con mi familia y amigos. Se trata sin duda de uno de los elementos más importantes de un viaje largo, y ha sido, y está siendo un gustazo. El Ongietorri o fiesta de bienvenida me la han organizado sin embargo un poco lejos de casa: www.boomfestival.org por lo que tras un día de reposo partí hacia Idanha a Nova junto al Komando Psicopatatero, a bordo de la furgo más fotografiada del festi, adquirida a los bomberos suizos y reconstruida por el Komandante Liher. Yo que lejos de ser capaz de realizar la más mínima reparación a un vehículo, no tengo ni carné de conducir, siempre he tenido que apañarme con lo mínimo en este tipo de eventos, pero este año mis chicos se han portado, hemos montado un buen campamento base, y por segunda vez consecutiva he vuelto a entrar en el Boom tumbado en un colchón como un Majaraja. En cierta ocasión leí que lo importante en esta vida no es saber, sino tener el número de teléfono de quien sabe, y yo me jacto de tener los teléfonos de los mejores.

Los momentos álgidos en la Dance Floor, impartiendo clases de euskera a la concurrencia, para que puedan solicitar u ofrecer sexo oral cuando visiten Euskal Herria (¡¡¡Zakila Jan!!!), brillaron y brillarán en el recuerdo, pero no pude acompañar a mis amigos en su última fiesta (penúltima noche), debido a una diarrea que me dejó fuera de combate. Suficientemente recuperado para abordar la última noche, fueron ellos quienes quedaron fuera de juego con el estómago descompuesto. A algunos os lo impidió la distancia, a otros os informaron en la entrada de que a pesar de haber viajado hasta allí no podíais entrar debido al exceso de almas, otros estabais dentro aunque fuisteis noqueados por severas colitis, e incluso el titán que me acompañó en la última danza de guerra del Boom 06 fue abatido.

Fue como tenía que ser. La fiesta final de un viaje en solitario por el nuevo mundo, tenía que ser también en solitario. ¿Fue la ayahuasca quien afectó nuestros estómagos en la secuencia precisa para que resultara así?

Buena parte de la noche fue introspectiva. En el 2006 visité Portugal e intuí lo que era la “saudade”, una especie de nostalgia sin la dimensión del dolor. He vuelto 2 años más tarde y la he sentido. Pasé de aquellos recuerdos a otros más recientes: ¿Sigue mi hermano Inti teniendo que responder con determinación a las bromas de los seguidores del River mientras se dirige a la tienda (¡¡¡Avante Boca Che!!!)? ¿Continúa la Torre Eiffel donde la dejé? ¿Vuelan alto como los cóndores los Amaru? ¿Estará en estos momentos el Guerrero Chamán Nazka Chakira tomando chicha en San Blás? ¿Llegaron nuevos inquilinos a la habitación del amor? ¿O fue todo un sueño?

Pero no todo iba a ser introspección. Había un duelo que ganar: el mantenido con Xanti, consistente en “a ver quién baila más horas durante este festi, y quién se marcha un día antes como una nenaza a descansar los huesos en una playa” Degusté hachís con unos chavales de Girona, y bailé con los últimos dinosaurios, incluido un anciano que se bañaba en el lago en pelotas, y bailaba con unas mallas imposibles. No acabé como él como pronosticaste, querido amigo, pero sí acabé con él.

Viví y sentí la fiesta como esas que organiza el pequeño pueblo galo al final de cada aventura, y de la misma forma que en aquellas están todos, también vosotros aunque no estabais, estabais, y bailasteis conmigo. Porque como dijo el Boom Festival 06 “We Are One”, y como acaba de proclamar el Boom Festival 08 “We Are All”

Anoche tras tanto tiempo, volví a degustar la noche urretxuarra. En el Gazteleku me llamó poderosamente la atención un pobre diablo que hablaba y discutía con un amigo imaginario. En un momento dado mis pensamientos al respecto pasaron a ser palabras pronunciadas en alto. Sonreí, y recordé una historia contada por Eckhart Tolle en “Un Nuevo Mundo Ahora” que acabo de releer, en la que al percatarse por la mirada de quien orinaba a su lado en los baños de la universidad, de que había exteriorizado sus pensamientos, se hace consciente de que la diferencia entre la loca que hablaba sola en el metro y él, era solamente de grado. La única diferencia estribaba en que él no lo hacía en voz alta. Contarle algo a alguien tiene sentido, pero cuando pensamos “vaya pedrada lleva ese”, o cualquier otro comentario ¿a quién se lo estamos contando?”. A nosotros mismos. Y ¿por qué me lo cuento, si ya lo sé? O bien estoy casi tan loco como ese pobre diablo, o no soy yo quien me lo cuenta, sino un yo fantasma llamado ego.

Lo que hace un año, tras leer el libro por vez primera, acepté intelectualmente, ayer lo supe en ese momento de revelación, y solo tuve que parar mi mente para profundizar y conectar con mi verdadero yo, quien no necesita contarse nada a sí mismo, porque contarse cosas a uno mismo es absurdo.

Quizá, de la misma forma que Santiago viaja hasta las pirámides de Egipto para descubrir que el tesoro se encuentra enterrado en las ruinas de la vieja iglesia andaluza donde dormía cuando tuvo el sueño (El Alquimista), yo he tenido que viajar hasta el Amazonas para descubrir que las respuestas no me las va a dar ninguna planta. Sólo tengo que dejar de buscar.

Mi amigo Ra concluye sus emails con la siguiente frase: “Estando tan cerca, lo buscamos lejos”. Pero la búsqueda, aunque solo sea para encontrar que para encontrar tienes que dejar de buscar, forma parte del gran juego.

Ayer tomando cerveza con el Taus y el Txuri en el Gazteleku de Urretxu, volví a sentir una alegría y una paz interior muy similar, si no mayor, a la que sentí en la selva peruana cuando la ayahuasca soltó mi estómago y me dio su regalo.

Mi cuarta carta “Mi Leyenda Personal” relataba cómo conocí a Nahuel y su familia, en paralelo a la historia de Santiago. Concluía así:

En la última página, a escasas líneas del final, dice así: “Realmente la VIDA es generosa con quien V*I*V*E su leyenda personal, pensó el muchacho”.

En la primera línea de la contraportada de este magnífico libro, puede leerse la frase que resume la idea principal de la obra:

“Cuando una persona desea realmente algo, el Universo entero conspira para que pueda realizar su sueño”.

Una circunferencia se ha cerrado. La espiral continúa abierta.

V*I*V*E (Viaje Interior Viaje Exterior)

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